Agustín Gajate: “El jugador de casa es siempre el que más se implica en el proyecto de la Real”

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Agustín Gajate  hace mucho que dejó de ser futbolista, pero es de los jugadores que dejó huella en la mejor  Real y aún todavía ayuda en Zubieta a formarse a los chavales más pequeños pensando que el fútbol será su salida en la vida. Los orienta y sobre todo les hace poner los pies en el suelo y empuja a que su formación en los estudios sea algo prioritario, porque pocos son los que llegan a convertirse en profesionales de este deporte. Agustín merece que repasemos aquellos años en que fue uno de los grandes defensas de la mejor Real.

¿De verdad que no volvería a ser futbolista?
Para nada. Lo vivido vivido está y si se pudiera repetir, seguro que no saldría todo tan bien como nos salió entonces.
Porque le tocó al época más triunfante de la Real…
Sin duda, los mejores años del club, aquello fue algo que probablemente sea irrepetible, así que claro que guardo un gran recuerdo.
Lo suyo si que fue llegar y besar el santo…
Pues sí, porque se produjeron un cúmulo de circunstancias que me llevaron al primer equipo de la Real casi sin enterarme. Fiché por el Sanse y no estuve allí más que cinco meses y, de repente, me llaman para jugar con la Real, fue algo extraordinario para mi. Todo fue tan rápido que no me dio tiempo ni de asimilar.
Algo le vería Irulegi para quedárselo…
Quizás la lesión de Elkoro y Luciano Murillo también estaba un poco fastidiado, echaron un vistazo abajo y aunque había buenos centrales en esa época en el Sanse, tuve la suerte de que fuera el elegido y llegué a jugar catorce partidos con Irulegi esa temporada. Si te digo la verdad, me sorprendió mucho, porque delante de mi había muy buenos jugadores que a mi al menos me parecía que estaban má formados que yo, pero me tocó a mi subir y creo que lo aproveché.
Es que aquella remesa fue impresionante…
Y tanto. Subió Arconada, también Zamora y en un par de temporadas fuimos completando el grupo con Celayeta, con Górriz, conmigo….Estuvimos poracticamente diez años jugando juntos el mismo equipo y al final eso se nota…
Pero cambiaron las leyes del fútbol
Hoy en día no se podría repetir aquello. Si el club apostaría a tope por la cantera, pero eso es muy complicado hoy en día, porque la apuesta se hace, pero no se puede hacer completa porque hay otros que tienen dinero para fichar y elevan el umbral de la competitividad. Nosotros somos guipuzcoanos y tenemos nuestras limitaciones.
Pocos pero de calidad…
Pues sí. Yo creo que la de la Real es la mejor cantera de todas, porque probablemente en Primer División, de donde más salen es de la Real.
Lo dice quien está aún en contacto diario con la cantera…
Si, porque cuando entré al fútbol base de la Real, como delegado solamente, coincido con jugadores como Illarramendi, que quizás es el jugador que más lejos ha llegado, porque le fichó nada menos que el Real Madrid y ahora ha vuelto a la Real. Me produce orgullo porque les ves con dice añitos y vas comprobando su evolución, en la que hay también algún momento en el que están más atascados, otros más relevantes…
¿Cómo era Illarra cuando llegó?
Pues creo que muy parecido al de ahora. Un chico callado, trabajador y aunque no daba sensación de ser un líder fuera del campo, cuando entraba a jugar si lo era, por su forma de ser y por su forma de jugar, mira lo que ha conseguido y lo que le queda.
¿Algún otro caso parecido?
Unos cuantos que quizás estén ahora en equipos de Segunda División. Aquí otra caso significativo es el de Rubén Pardo, también en franca progresión según pasaron los años.
Con Oyarzabal no coincidió…
No porque ya llegó a la Real un poco más mayor y yo estoy un par de años en la categoría infantil, entre doce y catorce años.
¿En qué incide en su preparación para ser futbolistas?
Mi misión es enseñarles la educación, lo que jo quiere decir que no vengan educados de casa, pero si enfocada a lo que es el fútbol, la disciplina tan importantes. Cualidades para jugar al fútbol las tienen todos, unos un poquito más y otros un poquito menos y luego las van desarrollando, pero es fundamental que respeten unas normas, dentro de la disciplina que es el fútbol y que son muy necesarias.
No protestar, saber ganar y perder…
Pues si. Es muy difícil que eviten las protestas pero lo intentamos. Y saber perder, que es lo más difícil, porque a ganar nos hacemos enseguida, es verdad que cada uno tiene su mayor o menor facilidad para adaptarse a unos principios mínimos, sin los que nunca llegarán arriba.
Zubieta sigue en forma…
Si. Siempre salen jugadores y otra cosa es que por circunstancias se eche mano de gente de fuera, pero al final el jugador de casa es el que más se implica en el proyecto. Quizás sea un poco peor jugador que el que ficha de fuera, pero las ganas y el querer es importante y los de aquí lo tienen.

Vamos al pasado…
Si cuando llegué al primer equipo no me imaginaba que iba a jugar tanto. Formé tándem con Iñasio Kortabarria hasta la temporada de la imbatibilidad, aquella 79/80 que es imposible olvidar.
Aquella tarde lloramos muchos en Sevilla…
Desde luego que sí. Qué decepción! Fue un partido que lo perdimos nosotros, no nos ganó el Sevilla. No fuimos capaces de saber ganar y eso que el rival terminó con dos jugadores menos..
Y llegan las Ligas y con poca participación de Gajate…
Creo que entre las dos creo que jugué siete partidos. En esa época me llamaban también de la selección, la sub-21 y vine de un partido de Valencia con una lesión y me rompí el abductor. La operación no salió bien por algún problema y estuve toda la temporada lesionado. La siguiente seguí con lo mismo y me fastidié otro abductor, por la carga que hacía al pisar para no fastidiar el que tuve lesionado y resulta que me rompo el que en teoría tenía bien, así que me quedé casi en blanco aquellos dos años de las Ligas, pero que conste que soy campeón aunque no participé mucho. Por lo menos estuve convocado en el partido de Gijón y en varios de los anteriores. Reaparecí en el partido que jugamos tres días después de Copa en Sevilla. Y ya el año siguiente estuve casi siempre en el equipo. Kortabarria lo dejó y formé pareja entonces en la defensa con Bixio Górriz. Yo me despedí del fútbol a principios de la temporada 92/93 y Bixio al final.
¿Ya era hora?
Pues si, porque tuve una pequeña lesión en la rodilla y me operé en el verano para poder estar en pretemporada bien, pero no pudo ser. Tuve la fortuna de que el club me ofreció rescindir el contrato y lo acepté de mil amores. Mi cabeza me lo pedía porque ya llevaba varios meses arrastrado las molestias.
¿Por qué le llamaban zapatones?
Pues porque andaba con los pies cada uno mirando a un lado, no era porque tuviera un pie muy grande como muchos creían. No sé quien me lo puso ni los otros que también me llamaron, como segalari…
¿Por qué?
Salvo un año que hice colección de tarjetas no fui muy amonestado. Fue la temporada de la llegada de Toshack, que me hizo jugar de libre y teníamos problemas para sujetar a los delanteros. No conocíamos el sistema y había bastantes desbarajustes que me tocaba intentar arreglar siendo el último defensa.
No olvidemos que fue olímpico en Moscú…
Es cierto. Fueron unos Juegos con boicot americano, ya recuerdo… No estaba previsto que fuéramos. Yo estaba de vacaciones y me llamaron para ir. Fue un desastre, no pasamos de empatar los tres partidos de la primera fase ante la RDA, Argelia y Siria. La única suerte de aquello fue que nos pudimos quedar bastante tiempo después de eliminarnos y disfrutamos de balonmano, atletismo y otros deportes que en unos Juegos son una cosa especial.
¿Qué le ha dejado el fútbol?
Sobre todo la gente, los amigos. Noto que hay mucha gente que me aprecia. Terminé el fútbol muy relajado y tranquilo, sabiendo que no había hecho mal a nadie y que mis compañeros tampoco me lo hicieron a mi. Tuve una especie de paz interior, que quizás suene un poco cursi, pero fue así. Mantengo relación con todos y cada vez que nos vemos es como si no nos hubiéramos separado nunca.




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