Carmelo Amas: “Uno de mis éxitos como futbolista fue en la Copa de Ferias en Rumanía con el Espanyol”

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Carmelo, ¿cómo le va?
Muy bien, ahora paseando mucho y con la vida familiar y los amigos, después de tantos años vinculado al fútbol. Como hobby tengo ahora el golf.

¿Cómo anda de handicap?
Tengo un doce, pero me cuesta que uno ya va cumpliendo años. .

¿Qué le queda del fútbol?
Sin duda que la afición por este deporte, también amigos con los que compartí muchos momentos y como seguidor de la Real sigo siendo socio y cerca del primer equipo y también del Sanse.

Iba para tornero…
Pues sí. A punto estuve de trabajar en ello. Estudié en la escuela profesional y al final del curso, el mismo día que me iba a presentar parea trabajar me llamó la Real para fuichar, primero en el Sanse, para jugar en Segunda División.

Antes de eso jugaba con los chavales
Allí en el hipódromo de Lasarte donde nos juntábamos para darle al balón, luego estuve en Jesuitas tres años y me llevó Javier Expósito al Añorga, luego jugué en la selección guipuzcoana, también en la española y a la vuelta me pretendieron varios equipos y me quedé en la Real.

Una temporada con el filial.
Si, que estábamos en Segunda y como el primer equipo bajó, nos llevaron a Tercera.

Y se fue al Espanyol
Tengo muy buenos recuerdos de mis temporadas allí. Estuve siete años y el recuerdo es muy positivo, aunque tuvimos años malos y difíciles, porque el público allí es muy exigente y tuve la gran suerte de coincidir con Alfredo Di Stefano, en mi primer año perico. Fue una gran suerte compartir con él muchos minutos, no sólo por cómo jugaba, sino por los buenos consejos que me dio. Lo conocía incluso mejor antes de tenerlo al lado, cuando las copas de Europa con el Real Madrid, que compartía con Gento, Puskas y otros grandes jugadores también y Alfredo me pareció un monstruo, fuera de lo normal y aunque lo pude comprobar en nuestro equipos, pero ya no era el mismo de sus años de esplendor.

No todo fue un camino de rosas en el Espanyol, porque Daucik lo sentó en el banquillo…
Si, con él fue con los que menor partidos jugué. Tenía a su hijo Yanko y apostaba mucho por él, pero al margen de ese momento fui titular todos los años.

Como que formó parte de “los cinco delfines”…
Aquello fue muy importante, junto a Rodilla, Re, Marcial y José María… Fuimos terceros en la temporada 66/67, detrás del Madrid y Barça… En Barcelona todavía la recuerdan como la mejor delantera que hizo historia en el club. Hace poco me hicieron allí un homenaje y fue muy bonito recordar aquellos tiempos. Siempre han tenido muchas atenciones conmigo y mi tiempo del Espanyol lo llevo muy dentro.

Y hasta marcó un Hat Trick…
Como sabes, en aquellos tiempos las tácticas eran las que eran y yo jugaba de extremo derecho, muy pegado a la banda y con pocas posibilidades de hacer goles, pero con todo marqué unos cuantos y en un partido contra el Brasov en Rumanía, en la Copa de Ferias y el titular del partido fue “Enchufa el Amas”, en alusión a la publicidad famosa de entonces que decía “Enchufa el Askar”. Mi función era movilidad, regate y centro área.

Vuelve en 1972 a la Real
Lo cierto fue que el Espanyol me quería renovar, pero llevaba siete años y era estar muy visto, allí necesitan que se mueva aquello y se me presentó la ocasión de poder regresar a la Real y lo acepté. También Maguregui se mostró muy interesado en llevarme al Racing y también Pasieguito, que entrenaba al Sabadell. Aquí coincidí con muy buenos jugadores también, Pela Arzak o Dioni Urreisti, Rafa Mendiluce también con Irulegi, que veníamos juntos de Lasarte. El ambiente fue siempre bueno en aquella Real.

En 1976 cuelga las botas
Ya jugaba poco y estaba mentalizado de dejarlo, pero mi deseo era seguir en el fútbol, porque era mi pasión, incluso cuando entró Irulegi me propuso ir de ojeador a ver a algunos rivales y luego me propusieron que cogiera el juvenil y lo hice en la temporada 76/77, compartiendo con la oposiciones que saqué en el Banco Vizcaya y me colocaron en Lasarte, con lo que tuve todo a mano y pude compartir el trabajo con el fútbol.

Veintiséis años en el juvenil de la Real.
Fabuloso, si. Muchos jugadores que llegaron al primer equipo y ese era nuestro objetivo, formar a chavales que llegaran arriba y fueron tantos…
Permítame citar algunos: Lopetegi, Elduayen, Biurrun, Aitor López Rekarte, Loren, Ribera, Albistegi, Fuentes, Aranzabal, Lasa, Alvarez, Gurrutxaga, Labaka, Pikabea, Alguacil, Orbegozo, Eizmendi, Ordoki, Alkiza, De Pedro, Idiakez, Gabilondo, Iturrino, Txiki Begiristain, Barkero, Zubillaga, Dadie, Aranburu, Luis Pérez, Etxeberria, Loinaz, Igoa, Llorente, Irazusta, Cuyami, Martín Begiristain, Aldeondo… ¿Sigo?

(…)

Pues si esos estuvieron en los equipos que entrené y para mi fue una satisfacción total verles jugar en Primera. Pero también te digo que se me ponen los pelos de punta cada vez que me encuentro con algunos como Etxaniz y otros, que no llegaron al primer equipo, pero que me dicen cosas muy bonitas de aquellos tiempos en que jugaron en mi equipo, por las enseñanzas que les pude dar y ahora les han servido para ser rectos en su trabajo y actividades de la vida. Eso es lo que más me emociona de todo.

¿Entrenador o jugador?
Jugador siempre, porque lo me gustaba era jugar al fútbol, pero cuando pasé a ser entrenador yo siempre quise ser de la base, no el fútbol profesional, porque ya lo conocía de jugador y sé lo que era eso. Recuerdo una frase que decía Andoni Elizondo: “Qué bonito es el fútbol si no fuera porque hay que jugar partidos oficiales”.

Con los juveniles consiguió grandes éxitos
La verdad es que si. En el 90 estuvimos cuarenta partidos imbatidos, todo el campeonato y en mis dos últimos años conseguimos el campeonato de España. Yo ya tenía en mente que lo quería dejar y sabía que teníamos un buen equipo para quedar campeones en el 98, aunque allí estaban Madrid, Barcelona, Sevilla y otros potentes, pero yo tenía mucha confianza en el grupo que habíamos formado y lo conseguimos. La final empatamos en Anoeta, y en la prórroga metimos el gol que nos dio la victoria y ganamos el primer título y ahí lo quería dejar, pero coincidió que para el año siguiente había mucha renovación en el equipo y no teníamos muchas garantías parta quedar bien y pensé que quizás no era momento de dejarles abandonados… Y volvimos a ganar. Entonces si que lo dejé. Había terminado mi ciclo de entrenador, aunque seguí tres años más, porque me pidieron que hiciera otras labores en el club y estuve con Meho Kodro haciendo trabajos específicos con los delanteros, una mejora en movimientos, apoyo, toques, remates y lo hice muy a gusto junto a Meho.

Pero el entrenador que le fichó para el Añorga ahora le pide que le acompañe en la aventura de entrenar al primer equipo.
Así fue. En el fútbol actual creemos que por ser un jugador de Primera División lo sabe todo y eso es una equivocación, porque a los jugadores de la máxima categoría hay que enseñarles todavía, porque aunque hay cosas que las hacen bien, otras no. Técnicamente se cometen errores y hay que hacer un trabajo constante para automatizar los movimientos y la única forma de hacerlo es a base de repeticiones en los entrenamientos.

¿Por eso no quería llegar a entrenar en el fútbol profesional?
Más que el entrenamiento en si, lo que me preocupaba era el entorno, la presión que se genera alrededor de los equipos. Cuando me pidió Javier que le acompaña al primer equipo, tuvimos suerte de quedar en una situación holgada y hacer un poco de historia, porque ganamos en el Bernabéu, Camp Nou y Mestalla.

Un jugador que destacó en esas hazañas fue Dalian Atkinson, muerto recientemente en situación extraña…
Lo he lamentado mucho, porque le tenía un cariño especial. Se hacía querer. Le corregíamos los movimientos, porque era un poco anárquico. Siempre me ha gustado que todos los jugadores estén en movimiento, porque eso genera opciones de pase para el que tiene el balón, crear los espacios libres y luego aprovecharlos. Dalian iba más a su aire, pero es de lo mejor que he visto y eso que he visto mucho. Tenía una potencia espectacular… Lo que le decíamos lo aceptaba, no era el clásico jugador que se niega a hacer las cosas, entrenaba bien y quizás durante la semana haría sus juergas, como otros muchos que las han hecho quizás más disimuladamente, pero es que Dalian no lo tenía fácil para esconderse. Pero hiciera lo que hiciera, rendía como el que más en el campo. Era peculiar con unos calentamientos a su manera, pero lo que importaba es que saliera al campo con su forma de calentar y eso se le echaba en cara, pero a mi no me parecía mal. Conmigo tuvo además una relación estrecha. Me daba sus anillos, pulseras y la cadena antes de cada partido para que se les cuidara. Tenía algunas supersticiones antes de empezar los partidos, si. Ha sido una noticia fatal. Cuando vino recientemente Aldridge le preguntamos qué sabía de él y si que nos dijo que se había abandonado algo después de dejar el fútbol, pero eso no tiene nada que ver con esa forma tan lamentable de morir.

¿Qué recuerdos le ha dejado el fútbol?
Lo más importante para nosotros no eran los resultados, sino esos jugadores que llegaron al primer equipo, porque ese era nuestro primer objetivo, formar jugadores para la Real de Primera y que llegasen en las mejores condiciones y para eso utilizamos los mejores sistemas a nuestro alcance, que no eran como los de ahora, porque los campos y los balones eran los que eran. En pocas palabras era mucho machaque y mucha seriedad para que todo el mundo peleara por su suerte para llegar en las mejores condiciones arriba.

¿Es muy diferente ahora?
Yo creo que la juventud ha cambiado. Tienen sus virtudes, pero estoy en la creencia de que con los medios que teníamos, antes los chavales se sacrificaban más que los de ahora y en ese aspecto hemos tenido gente muy buena, era un ambiente diferente, incluso cuando salíamos de viaje cantábamos todos juntos en el autocar y eso se fue perdiendo porque cada uno ya lleva sus auriculares y se ha perdido aquella relación casi familiar que teníamos en el equipo. Ya lo fui notando según pasaban los años.

¿Los mejores futbolistas que ha visto?
En la Real Arconada, Iñasio Kortabarria, Fernando Ansola también me parecía un rematador excelente. En el Español Marcial, José María y, sin duda, Alfredo Di Stéfano, aunque por encima de todos los que he entrenado, el que me tenía encandilado era Txiki Begiristain, era mi ojito bonito, porque yo estaba todavía fresquito entonces y jugaba partidos con ellos y los balones que te ponía Txiki venía con un lacito como si fuera un regalo.

¿Un ídolo?
Además de Di Stefano, pero me encanta el ciclismo también y creo que ha sido Indurain la estrella y aunque haya habido otros como Arsmstrong me quedo con los de casa.

¿Cómo ve la cantera realista hoy en día?
Son ciclos también. En nuestros tiempos no salían fácilmente delanteros y se recurrió a dos o tres fichajes que marcaran siempre la diferencia y sirviese a la gente nuestra para que aprendieran más fácil viéndoles jugar. Yo de futbolista me fijaba mucho en cómo lo hacían otros por si algún día lo podría repetir. Desde los catorce años era un fijo de Atotxa, allí vi a Piru Gainza, Arieta, Ansola o Araquistain… Me servía para intentar hacer algunos regates que les veía y de esas figuras siempre aprendía cosas.

Con la experiencia que tiene, ¿el futbolista está preparado para el día siguiente?
Muy pocos lo están. En nuestros tiempos Vila Reyes, que era el presidente del Espanyol tenía una empresa de telares a la que nos llevaba para ocupar las horas libres que tenía el futbolista y ver lo que podíamos aprovechar, pero empezamos con interés, pero se fue diluyendo, como creo que pasa con la mayoría. El fútbol te ocupa mucho y luego viene lo demás sin estar preparado para afrontarlo. Sería necesario incidir en preparar a los jugadores desde jóvenes para que sepan lo que viene después del fútbol y se adapten a la vida más normal.

Vive feliz con la familia… 

Tengo tres hijos, Imanol, Idoia y Aitziber, cada uno con dos hijos, así que Maripi y yo tenemos seis nietos con los que disfrutamos mucho. Cualquier día tenemos el hotel de casa lleno.

Y el deporte que no falte…

Juego en Basozabal: “Es difícil mantener el 12 de handicap en el golf, pero me gusta jugar”.




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