Después de la marcha en un año de Mikel, Markel, Vela, Iñigo y ahora de Xabi Prieto y Txarly, llega el cambio de ciclo a la Real

418

PUBLICADO AYER EN MUNDO DEPORTIVO GIPUZKOA

Agur a otros dos grandes

 

 

No se va un grande, se van otros dos. Por ceñirnos a la realidad, uno de ellos ha decidido acabar su carrera de futbolista y al otro le han ofrecido amablemente cerrar la puerta por fuera. Si, enseguida habrán entendido que les hablo del gran capitán, Xabi Prieto, del que ya hemos dicho muchas cosas buenas y de Carlos Martínez, un chaval que vino de crío desde Lodosa y que durante dieciocho temporadas ha sido todo un ejemplo de entrega, pundonor y fidelidad al escudo de la Real. En definitiva, otras pérdidas importantes en un año para un vestuario de Zubieta que en el último año lleva una larga racha de salidas de jugadores que han dejado huella en el seno del club.

Salió Mikel González traspasado al Zaragoza, Markel Bergara, cedido al Getafe, Carlos Vela, a meter goles a Estados Unidos, Iñigo Martínez se fugó, Xabi Prieto lo deja y a Txarly Martinez le invitan a salir… Media docena que no han sido unos cualquiera en la plantilla realista, a los que se podían unir otros como Zaldua, pero presumiblemente, el donostiarra regresa enseguida para acompañar a Odriozola y Aritz en el lateral derecho. Lo de Markel, que también vuelve, tiene otra pinta por lo que suena en Zubieta.

Son muchas pérdidas en un mismo año, toda una confirmación de lo que Jokin Aperribay llamó cambio de ciclo, el día en que Loren y Eusebio también dejaron la Real. Y no solo se les echará en falta por lo que todos ellos dieron en el campo, sino que se trata de pesos pesados en el vestuario. Hoy en día en un equipo de fútbol cuenta mucho también el famoso entorno, lo que se cuece fuera del verde y en eso, cualquiera de los seis dejan huella, si bien hay diferentes interpretaciones sobre si la aportación de algunos de ellos al equipo era o no la mejor en los últimos tiempos.

Me cuenta Mikel González desde mañolandia que está feliz en el Zaragoza, donde es titular en la defensa y llevan un bonito recorrido en la Segunda División. Tampoco pierdo el contacto con Markel Bergara, al que las malditas lesiones le han separado de una trayectoria de éxito que ha escrito también en el Getafe y que de su futuro dice tenerlo en el aire. Volverá a la Real, pero no se nos ha dicho lo que piensa Roberto Olabe sobre si cuentan para la plantilla de la Real o le propondrán volver a salir.

De Vela y de Iñigo también hemos escrito mucho, se querían ir y se fueron, aunque su salida fue muy diferente, el primero “en diferido” desde que lo avisó y el segundo con nocturnidad y alevosía, por no decirlo de otra forma más cañera. De Xabi Prieto también se han dicho las virtudes de gran capitán, así que me centro en Txarly, que ha sido el último en comparecer para emocionarse en la despedida. Pero no se va del fútbol, sino que siguiendo el ejemplo de otros compañeros suyos entiende que después de la Real también hay profesión y buscará acomodo en otro club que le permita seguir siendo futbolista, que es algo para lo que aún se siente muy capacitado. Otros como Markel o Joseba ya lo han conseguido.

 

Analizar la aportación del “expreso de Lodosa” es fácil. No habrá sido el más técnico de la plantilla, ni sus condiciones las de un futbolista para juego de salón, pero su rabia y coraje en cada jugada le han hecho merecedor no solo de ser titular muchos años, sino incluso de estar cerca de la selección -Del Bosque y Grande vinieron a Anoeta a verle de cerca, pero una lesión le cortó esa opción-. Cuando Txarly cogía la moto sabías que no le paraba nadie, marchaba hasta el fondo y con el paso de los años se especializó también en servir unos centros que tuvieron final feliz. Pero a la categoría profesional hay que unir la humana. Quienes no han tratado de cerca con él no saben que se trata de un tipo entero, amable y de esos que basta de calificarlo como “normal”, que es todo un elogio en este mundo del fútbol tan desmadrado. El navarro volvió a demostrar su grandeza en su rueda de prensa de despedida.

No diré más, solo que se merece una despedida de la afición tan calurosa como el que más. Llegó a la gente y la gente se lo va a demostrar mañana cuando en Anoeta se baje el telón para estos dos grandes.

Imanol, estrujado por los jugadores del Sanse

Que Imanol Alguacil ha hecho mucho bien en su llegada al primer equipo es una evidencia. También que el club lo quiere preservar como un valor patrimonial sin exponerlo más a los vaivenes de la Primera División, donde un par de malos resultados te tumban. Pero lo que no cabe duda es que el oriotarra tiene en el filial su lugar natural de trabajo. Hay que ver los abrazos que al final del partido con triunfo y clasificación para el play off ante el Racing le dieron los jugadores del Sanse, lo estrujaron literalmente. Imanol se ha convertido en un entrenador con criterio, muy humano y, sobre todo, entregado a la causa. Lo demuestra también en el trabajo que tiene actualmente asignado, pero donde se siente más realizado es en la evolución de los jóvenes que buscan llegar a lo más alto y ahí quiere y debe estar. La Real es un club de formación y en eso, Imanol demuestra ser un artista.

Las chicas jugarán por primera vez en Anoeta

Que las mujeres adquieren poco a poco un papel que les corresponde es cada vez más evidente y en la Real, también. El fútbol femenino avanza, probablemente con menos medios de los que merece, pero ahí está y el domingo en Anoeta será escenario del derbi que enfrentará a las jugadoras que entrena Gonzalo Arconada con las del Athletic, con el resultado decisivo para que las donostiarras, que empezaron mal la temporada puedan alcanzar una de las ocho plazas para la Copa. Es un evento importante también.

Cierre con el Leganés de Asier Garitano

Cambiará de banquillo y quizás se siente en el de la Real, pero de momento, Asier Garitano dirige al Leganés que ha salvado la temporada. El partido se cerrará con las anunciadas despedidas a las que también se adhieren los madrileños al ceder la elástica habitual a la Real, tras el cambio que se hizo en la ida por el lío con Qbao. El pasado año, los madrileños lograron empatar en Anoeta, el gol de la Real marcado por Juanmi, para igualar el de Szymanowski..




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *