El mundo de la abuela-bicicleta (Por Pello Ruiz Cabestany)

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Acaban de alcanzar la  meta de los Campos Eliseos de París los supervivientes de esta edición 2017 del Tour de Francia, después de no pocas andanzas que les han obligado a pelear casi a diario, porque unos buscaban colocarse bien en la general, otros ayudar a que sus líderes lo consiguieran y los que querían salvarse antes de que les cerraran el control son los que más han arrastrado la lengua y también tienen mérito, porque han estado en competición mucho más tiempo que los demás. El farolillo rojo por ejemplo, Luke Rowe llega al final a cuatro horas y treinta y cinco minutos largos del ganador de la carrera, Christ Froome. Y con el resuello de haberlo sufrido desde el sofá de casa, Pello Ruiz Cabestany me acepta el reto de hacer su propia película de lo que ha sido el Tour 2017. Gracias Pello por acceder a formar parte de las firmas invitadas de mi blog. Este es su interesante relato de alguien que vivió el pelotón por dentro y sabe entender lo que pasa por la cabeza de los ciclistas en cada momento.

Con la lengua fuera (Por Pello Ruis Cabestany)

Con la lengua fuera, no es para menos, han llegado a Paris los supervivientes de este Tour tan igualado. Después de un inicio de carrera siestero, con etapas previsibles en las que diferentes equipos aunaban fuerzas pensando en la “porcentualidad” de sus opciones para ganar la etapa con sus respectivos hombres rápidos, la emoción en el Tour ha ido aumentando a medida que pasaban los días. Con las montañas, los valientes buscadores de etapas y la igualdad en la lucha entre los favoritos, llegaron malos tiempos para la siesta. Con muchos movimientos imprevisibles, como la actitud batalladora del modesto AG2R plantando cara al poderosísimo Sky, en terrenos muy estudiados de antemano por el equipo francés, junto con otros más previsibles como el vaticinado ataque de Contador en la Croix de Fer. También vaticiné un ataque de Froome en Alpes, en el Izoard, que no se produjo. ¡Sorpresa! No estaba tan fuerte el británico como yo pensaba, una sola vez atacó anulando la diferencia que llevaba su compañero de equipo Landa.

“Si mi abuela tuviera ruedas sería una bicicleta” es la expresión más común para desmontar un posible final si el principio hubiera sido otro. En este Tour, y en casi todas las carreras, hay muchos casos para aplicarlo. Lo sé. El primero, y el que más me duele es el de la caída y posterior retirada de Alejandro Valverde. Qué pena no haber podido disfrutar del murciano con un líder del Movistar a la baja. Algunos ya comentan que Nairo Quintana ha llegado a su máximo, otro supuesto más, pero lo cierto es que su Tour ha sido decepcionante. Alejandro hubiera tenido vía libre, no solo para disputar etapas, también para disputar la general. Pero eso nunca lo sabremos.

Tampoco sabremos nunca que hubiera hecho Mikel Landa en este Tour si en lugar de estar en un equipo en el que tenía que trabajar para un líder vencedor de 3 Tours, ahora 4, hubiera estado en otro equipo con todos los compañeros trabajando para él. Tampoco sabemos por qué fichó con un equipo como gregario en lugar de con otro como jefe de filas. Alguien lo sabrá, nosotros no. En cualquier caso, Mikel ha estado impresionante, con una facilidad pasmosa en las subidas y la sensación de ser superior a los que le han precedido en la general, a excepción quizás, del ganador. Ya sé, vuelvo a poner “quizás”, pero es que seguimos en el mundo de la abuela-bicicleta. Y en este mundo está el maldito segundo que le ha apartado de la foto en los Campos Elíseos que pasará a la posteridad. Todos los que disputan el Tour piensan en cada segundo por ganar o por perder e, inherente a esto, llega la insoportable presión y responsabilidad de disputar la clasificación general. Para algunos más duro que para otros, a Indurain no parecía afectarle y a otros los hunde.

Mikel no puede, o no debe, estar sufriendo por este segundo que le ha sacado del podio, principalmente, porque ya no hay nada que hacer y porque entraríamos en el círculo vicioso de la abuela-bicicleta. Y en ese círculo vicioso podíamos llegar al extremo de pensar en que hubiera sido si Froome se hubiera caído como Valverde a las primeras de cambio. Mikel se ha comportado con la máxima excelencia, según el “funcionamiento” del ciclismo actual. También podía “funcionar” con equipos de cinco corredores, sin líderes, sin pinganillos, sin potenciómetros… ahí, a leche limpia. Pero no es así

Y lo más importante para Mikel, ha demostrado que puede ser un ganador del Tour. Lo que ha hecho es impresionante, y con una generación a la baja, asediada por una nueva, Mikel Landa está en el grupo de cabeza de candidatos a ganar el Tour en los próximos años. Incluso Froome ha mostrado síntomas de no ir tan fácil como otros años. No ha podido aumentar su escueta diferencia con los rivales, manteniéndola eso sí, pero jugándose la victoria en una contrareloj de 22 kilómetros. Tampoco era para dormir muy tranquilo la víspera. Sin duda, un justo vencedor, demostrando ser el más fuerte en este Tour.

Partiendo de que es un justo vencedor y que el Tour no es un paseo por el carril-bici, que tiene que soportar la presión y la lucha contra los rivales, incluso contra los que equivocadamente supuestos rivales en “casa”, Froome no se merece que nadie le llame “mezquino” públicamente. El gran periodista Carlos Arribas le llama, por dos veces mezquino, esto quiere decir ruin, falto de nobleza y moralmente despreciable. Un poco pasote ¿no? Por la misma regla de tres, si a un periodista que escribe en un medio de comunicación generalista le aplicáramos el mundo de la abuela-bicicleta y en el mismo artículo tuviera que poner Landa donde pone Froome, y no se atreviera a calificarlo de mezquino , ¿cómo lo llamaríamos? Efectivamente, mezquino. Ya está, ya lo he vuelto a hacer, me he metido con uno de los grandes “influencers” del ciclismo. Luego me extraño de que no me llamen de ningún sitio…

El equipo que más me ha gustado en este Tour, ha sido el modesto AG2R francés, sobre todo si comparamos su presupuesto con el del Sky. Equipo combativo y valiente en todo momento, excepto esa falta de remate en el col de Peyra Tellade, con un trabajo excepcional de sus corredores y, supongo por lo visto, un estudio previo de las etapas por donde discurría este Tour. Este equipo si en lugar de llevar ese maillot viejuno, parecido al pijama del abuelo, llevaran una equipación elegante, nos hubiera impresionado, aún más, verles tirar en cabeza de carrera. Como fallo grande, destacar la falta de entrenamiento en la especialidad de contrareloj de su líder Bardet. Eso se entrena y se mejora sustancialmente, es el arte de regular y de rozar el límite en todo momento. Pero nunca sobrepasarlo y reventar, menos jugándote el podio. No se le puede reprochar a Bardet falta de valentía y de ataques. Me gustaba, hasta en la contrarreloj, y no por hacerlo mal sino por ir con la lengua fuera, sin metáforas. No lo soporto, empezó Moreau a ir con la lengua fuera cuando le enfocaba la cámara, y le han imitado todos los franceses que auguraban buen futuro ciclista, el último Voeckler, y no han llegado. Ayer, Bardet tomó el mismo camino. A los franceses ya solo les queda Barguil, el único que no va con la lengua fuera.




One thought on “El mundo de la abuela-bicicleta (Por Pello Ruiz Cabestany)

  1. Nieves Moya

    Pello tu y yo sabemos como va este negocio, pero ya me gustaría ver a algunos que escriben en lugar de tener un altavoz llamado Marca, As, País etc etc tener uno con muy poca o escasa influencia, como se les daría.

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