Eusebio vivió airoso con el salvoconducto de Aperribay, hasta que el fracaso en los tres objetivos arruinan el proyecto

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Acabo de llegar tiritando de Anoeta. He vivido el partido en la grada, junto a aficionados que quieren mucho a su Real y trataban de aplaudir cualquier cosa, hasta que ya no han podido más y han pedido dimisiones, la del director deportivo y hasta de directivos. La nueva derrota ante el Getafe desborda el  vaso de la paciencia, ante el fracaso de la temporada en todos los frentes. No voy a insistir en la situación caótica del equipo y me limito a publicar el texto que escribí para Mundo Deportivo Gipuzkoa el pasado viernes y que viene muy a cuento de la actualidad del primer equipo realista.

Las cosas claras

Vaya por delante esa máxima del fútbol: Blanco o negro, aquí no hay grises… Así es imposible salvar a la Real de una temporada que puede acabar en uno de los fracasos más sonados de los últimos tiempos, solo posible maquillarlo con unos resultados de última hora que al menos dejen un diferente sabor en la afición.

Al empezar el ejercicio éramos muchos, por no decir la mayoría, los que coincidíamos en que Eusebio, un buen entrenador que el año anterior consiguió que el equipo jugara como los ángeles, contaba con la mejor plantilla de los últimos tiempos. La única baja de Yuri Berchiche, que el club no calibró debidamente al permitirle irse de cualquier forma como si sobrara en el equipo, contrarrestada con alguna llegada ilusionante como la de Januzaj que, como otros que llegaron con tarjeta de campanillas y se fueron como vinieron y sin convencer, venía a hacernos olvidar que Vela iba a cumplir su deseo de marcharse en mitad de la travesía, como así ha sido para desgracia de un colectivo que fue a peor sin el mexicano, aunque pareciese que era un jugador amortizado y no daba el nivel exigido.

 

La pregunta que nos hacemos todos es cómo se devalúa de tal forma el equipo si contaba con una buena plantilla y había conseguido un arranque espectacular que según los entrenadores es la base fundamental para enfilar bien una temporada. Pues sí, tristemente hay que admitir que la mayoría de los jugadores no son ni la sombra de los que brillaron al principio de la temporada.

Lo peor de todo es que quienes tienen que explicarlo se llaman a andanas, más aún nos tratan de engañar con justificaciones que no se pueden consentir. Por no ir más atrás, decir que en Cornellá la Real perdió porque solo tuvo algún desliz es faltar a la verdad. Todos y cada uno de los entrenadores de la Primera División saben cómo preparar a sus equipos para sacar adelante sus partidos ante la Real. El esquema de Eusebio caducó hace tiempo ante la impasividad de un cuerpo técnico incapaz de buscar soluciones que hayan evitado el descalabro.

Pero Eusebio contaba con el salvoconducto que quizás ya no le llegue para poder cumplir su contrato en vigor de la próxima temporada. Cuando se produjo su renovación por dos temporadas, Jokin Aperribay soltó la bilbainada de que estaba pensando hacerle un contrato de por vida porque era el entrenador ideal que buscaba para la Real. Menos mal habrá que decir que se quedó en dos años, porque si no el finiquito le iba a dejar al club sin recursos hasta para pagar las obras.

Así que sobrado por tanto halago presidencial, Eusebio cogió un camino y no lo ha abandonado hasta que ya no ha habido solución de enmienda. Tiene al equipo quemado y cada vez a más jugadores que saben que mientras siga en el club la tienen clara para tener una mínima continuidad en la alineación. La gestión de la plantilla, en definitiva, ha sido un déficit que le lleva al entrenador y al equipo a una rampa de lanzamiento al no se sabe dónde. Es como la cuenta atrás de los diez partidos como si en Cabo Cañaveral de la Nasa tuvieran el cohete preparado para lanzarlo al espacio. Pero antes de partir, Houston tenemos un problema, esto no funciona y nos estrellamos.

Ya nadie duda de que el ciclo de Eusebio terminará con la temporada y que la Real está a la búsqueda de un nuevo director de orquesta que primero estudie bien lo que le queda, porque pese a lo que dicen públicamente, alguno tiene intención de volar, que mire con ambición al futuro y establezca la mejor fórmula para que un club con cien millones de presupuesto esté donde le corresponde y no en la medianía actual.

Nadie podía imaginar que, de repente, nos íbamos a encontrar en la encrucijada actual, cuando siempre nos vendieron que la continuidad del equipo era un hecho y el relevo generacional estaba garantizado. Solo añadiré que en el partido catalogado como el del último intento de coger el tren para pelear por alguno de los objetivos, el entrenador apostó por una alineación con siete jugadores fichados de otros clubes y nada más que cuatro de la factoría de Zubieta. Al revés de lo que según los dirigentes marca la filosofía del club. Eso también es para agudizar el dolor de cabeza que nos tiene tan confundidos con el rumbo de la entidad.

Todo esto en ‘el año del entrenador’

La hemeroteca guarda las previsiones de principio de temporada, tanto de dirigentes, las de Aperribay no tenían desperdicio leídas ahora, como de periodistas y hablaré solo de las que hice en esta misma sección allá por el mes de agosto, cuando la historia empezaba bien. Bauticé el año como el del entrenador, porque con una buena plantilla iba a ser necesaria una administración correcta para aprovechar el mejor rendimiento de cada uno de los jugadores y distribuirlos bien en las tres competiciones. Ahí la cosa no ha salido nada bien. El segundo titular era sobre la novedad europea y entendía que si lo anterior no se hacía correctamente, la Europa League nos iba a penalizar… Al final todo se ha venido abajo como un castillo de naipes y acaba de empezar la ruleta de nombres de entrenadores para ser el siguiente en la larga lista cuya caducidad es cada vez a más corto plazo. Ese Eusebio que parecía haber encontrado su piedra filosofal en su debut en Primera con la Real ha tenido que dejar paso al siguiente. Dicen…

También se encarece ver el fútbol en Anoeta

En medio de esta crisis deportiva, la Real lanza su campaña de nuevos precios para el Anoeta remodelado que se elevan de forma ostensible en casi todas las zonas del campo. Eso si, el anillo superior que no se toca se aleja más del terreno de juego que se baja dos metros y medio; tampoco se asegura que las primeras filas que ya no tienen pistas eviten mojarse… La aspiración es llegar a los treinta mil abonados para que el campo tenga mejor aspecto que con los veinte mil que acuden ahora. Hay marejada.

 

 




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