Glosa de Richard Oribe que tuve el honor de escribir para el acto emocionante del Tambor de Oro

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La familia de Richard Oribe me pidió que hiciera una glosa para el momento de la entrega del Tambor de Oro a Richard y me pareció todo un honor. Son muchas las personas que me dicen haber llorado emocionados el pasado día 20 a mediodía así que respondo a la solicitud y reproduzco el escrito del discurso que tuve el honor de leer en el salón de plenos del ayuntamiento donostiarra ante un auditorio completamente abarrotado y atento.

Kaixo
Bienvenidos a todos.
Ongi etorriak

Richard has llegado triunfador también a esta meta, la meta que más perseguías. El tambor es para ti.
“Richard helmugara iritsi zara”

Cambiaría todas mis medallas por conseguir el Tambor de Oro de mi ciudad, ha dicho siempre este gran deportista y mejor persona.

Es un gran honor que la familia de Richard haya pensado en mi para glosar los méritos de un hombre forjado a base de un esfuerzo supremo para llegar a ser quien es. Les hablo de un amigo así que seguro que disculparán si se me nota la vena pasional, algo quizás no políticamente del todo correcto en el acto institucional más importante del día del patrón de la preciosa Donostia.

Pero es que las circunstancias del protagonista y la forma de premiarlo también han sido algo diferentes esta vez.
La glosa será breve por necesidades de protocolo, porque entrar en su pormenorizada trayectoria nos llevaría mucho tiempo y lo bonito va a ser ver a Richard con el tambor de oro que por primera vez lo concede la ciudadanía donostiarra y que es a lo que hemos venido en masa a este evento. Sepan que hablo de un ilustrísimo señor, título concedido a Richard junto a la medalla de oro al mérito deportivo que recibió en 2009 pero que para él no deja de ser un simple aperitivo. Lo soñado era alcanzar el máximo galardón de su ciudad, al margen de títulos rimbombantes. Todos sabemos lo que es ser reconocido en casa y Richard recibe la distinción que le hace más feliz. Ya había sido proclamado también mejor deportista de Gipuzkoa en 1996 por parte de la Asociación de la Prensa Deportiva.

Les hablo de una persona especial, digo especial porque el protagonista es como es. No obviaré su trayectoria deportiva, que ha sido sencillamente impresionante, pero me quiero centrar en la persona, un chico cargado de buenos valores, todo un ejemplo de superación, inclusión e ilusión que ha conseguido con su amor a Donostia también que la ciudadanía le entregué el Tambor de Oro de su ciudad. Este reconocimiento que tanto mereces ya es tuyo. Aquí lo tienes.

Han pasado grandes oradores por este atril cada 20 de enero a los que nunca podré emular y me van a permitir que hablemos a pie de calle, junto a la gente que es la que por primera vez ha podido decidir quién merece el tambor. Puedes estar muy orgulloso Richard. Esa gente a la que no te cansas de saludar cuando vas en tu triciclo por la ciudad es la que ha querido reconocerte todo tu mérito, tu entrega, tu forma de ser porque eres un campeón como deportista pero también un ciudadano ejemplar que llevas a Donostia muy dentro y te sientes orgulloso de vivir en la mejor ciudad del mundo.

Los que conocemos a Richard sabemos de sus capacidades tan extraordinarias que le permiten compensar con creces cualquier deficiencia que tuviera desde su nacimiento. Me han contado con gran emoción sus padres Rosa y Gonzalo que Richard fue un luchador desde el primer día. Si la versión médica dudaba de que pudiera superar aquella discapacidad, la joven pareja, ilusionada a la vez que angustiada por la situación, comprobó enseguida las ganas de vivir que demostraba aquel niño. Había nacido un chaval enorme de grande al que no le funcionaba como debía su sistema sicomotriz. Rosa, madre a los 23 años, se armó de valor para sacar adelante a su hijo y casi cuarenta y cuatro años después sigue siendo el gran apoyo y soporte de un chaval que se ha hecho hombre a si mismo, que tiene su vida, que sigue camino de completar su independencia y que es un ejemplo de muchas cosas, ordenado como no hay otro igual. Cuantos padres quisiéramos que los armarios de nuestros hijos tuvieran el aspecto del de Richard. Por cierto, un chuleta con la ropa. Es presumido también. Vaya cómo has venido hoy…

Desde niño, como digo, empiezan a forjarse las grandes virtudes de un chaval que les puedo asegurar es un ejemplo de muchas cosas. Tuvo también el apoyo de su inseparable hermana, Patricia. Richard no conoce el mal, nunca habla mal de nadie, siempre encuentra motivos para justificarlo, es muy positivo y fiel, muy fiel hacia las personas que le han querido y que somos legión. No, no es una persona que transmita pena, al contrario, celebramos que sea como es, un hombre hecho y derecho que acumula valores, muchos valores. Y siempre con una gran sonrisa.
“ETA BETI IRRIBARTSU”

EL DEPORTE FUE UNA SALIDA PARA ENFOCAR UNA VIDA

En aquellos primeros años de zozobra, Aspace, Matía, Goyenetxe, Dordoka… fueron algunas entidades visitadas por Richard y en las que consiguió el cobijo necesario. Como tenía vena deportista primero lanzó peso, anduvo en triciclo y con la ayuda de Joserra e Iñaki llegó incluso a ser portero de fútbol. Hasta que llegó la natación cuando un día le llevaron al polideportivo de Altza. Una primera competición en Córdoba y las primeras citas olímpicas le llevaron a la necesidad de tomarse en serio una carrera en el agua que le ha permitido superar reto tras reto.
CON JAVIER AYMERICH LLEGA A COMPLETAR SEIS JUEGOS PARALÍMPICOS
Llega a su vida Javier Aymerich y el club Konporta. Y la verdad, con tu permiso Gonzalo pero Javier se convierte en un segundo padre para él porque pasan incontables horas juntos. Había mucho que trabajar y pasaron buenos y también malos momentos, los menos esa es la verdad porque no siempre tenemos días buenos ni ganas de hacer todo lo que nos exigen. Aunque exigente el chaval es un rato. El entrenador diseña el trabajo y el nadador tiene que estar siempre preparado para responder porque en el horizonte estaba en juego la competición más alta del planeta para él. Y respondió siempre.

Haré una mención especial de Javier Aymerich, su entrenador en los últimos veinte años. Javier es un técnico especializado en la natación al que presentan a Richard después de los primeros éxitos en las paraolimpiadas Barcelona y Atlanta. Para Javier fue todo un máster adaptar sus conocimientos de la natación convencional a la de un deportista con parálisis cerebral. Richard hablaba poco, no oía pero la adaptación se hizo con celeridad y han formado un equipo de gran éxito. Les ayudó mucho el doctor Enrique Pèrez de Ayala desde Policlínica.

Crearon el club Konporta y comenzaron una trayectoria intachable. A Javier le sorprendía la ilusión y la ambición por mejorar que le demostraba Richard, era una implicación total de deportista y entrenador. Pocas veces hubo que cambiar el plan de trabajo porque llegara torcido a los entrenamientos y cuando lo hacía siempre era por causas ajenas a los propios entrenamientos.

La psicología de Javier también entraba funcionamiento. Javier sabía que cuando Richard le decía que no podía era que no podía,

No era raro encontrar a Richard junto al peine del viento mirando asombrado el rugir de las olas y el vuelo planeador de las gaviotas que como me contaba Javier le invitaban a nadar en la piscina también en plan gaviota en una relajación que también necesitaba. Era una forma de superar un mal momento. Aunque siempre ha levantado enseguida el vuelo y pronto el cuerpo le pedía marcha y son frecuentes sus salidas a la Parte Vieja pararse con todo el mundo, porque esa es su forma de ser. Don de gentes nunca le han faltado.
Richard compitió con Aymerich en las paraolimpiadas, Sydney, Atenas, Pekin y Londres, con una cosecha de dieciséis medallas, a las que unir cinco mundiales con doce oros, siete platas y tres bronces, veintiocho medallas en europeos…Una catarata de medallas, aunque en la mente de Richard estaba cambiarlas todas por el Tambor de Oro que el sentir popular le acaba de otorgar.

Y después de muchas idas y venidas, Richard ha decidido dejar la competición, aparcar esa presión que le transmitíamos los demás para que regresara con muchas medallas de sus retos. Pero lo suyo es como un volver a empezar. Ahora tiene por delante mucho que aportar también. EKARPEN HANDIA EGIN DEZAKEZU RICHARD

Se ha propuesto ampliar su vida social que hasta ahora ha tenido sacrificada por sus compromisos. Puede disfrutar del deporte de forma más lúdica… que te apetece hacer pesas pues las haces, que hoy va al gimnasio para una cosa u otra, pues lo hace también con Iñigo en el Tenis. O con Alex el logopeda con el que avanza a buena velocidad. No para en verano y en el club Tintín aporta mucho a los que se lanzan a nadar. Y por encima de todo, su club Konporta, donde una treintena de chicos y chicas aprenden de sus enseñanzas. Como él dice, lo importante es que acudan a los entrenamientos con la sonrisa puesta como él siempre hace. Es su filosofía de vida, la alegría que compensa cualquier deficiencia. Ah! Y tenemos futuro también entre los nadadores capaces de participar en las paraolimpiadas. Ana Rubio, Romarate, Iñigo Llopis y otros que con Richard al lado pueden aspirar a grandes proyectos.

Tiene amigos inseparables. Algunos de ellos como Oscar, Javi o Iñaki, no se pierden un partido de la Real, a la que profesa una gran pasión o no tiene reparos en desgañitarse para animar al GBC, bombo en ristre. Por cierto ni se te vaya a ocurrir utilizar este tambor para animar, no lo vayas a estropear con lo que te ha costado conseguirlo…

Así que para terminar les diré que he seguido la carrera de multitud de deportistas con los que se establece, o no, una amistad por encima de lo profesional y les aseguro que este es el caso de un amigo que está ahí para lo que uno necesite. Pero una cosa también tengo que decirles. Algunos regresos del Richard eufórico por sus resultados se convertían en tristes cuando no encontraba la repercusión que esperaba encontrar. “Lo que hacemos no importa mucho” le confesaba a su entrenador. Les aseguro que es de justicia que Richard reciba un reconocimiento popular como el que hoy tiene. Es un hombre feliz que merecería que este día con el que tanto ha soñado le quede grabado como su gran día. Por eso les pido que le hagan saber el cariño que todos le tenemos. Zorionak Richard! Besarkada handi bat! Te lo mereces txapeldun. Eskerrik asko denori.




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