Iñigo Martínez ha huido de la Real en el momento de peores resultados y una situación crítica a la que también colaboró

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PUBLICADO HOY EN MUNDO DEPORTIVO GIPUZKOA

El enemigo estaba en casa

Ha sido la noticia de la semana, del mes y ojalá que no la estemos lamentando más adelante, pero la marcha de Iñigo Martínez al Athletic ha sido toda una puñalada encajada por la afición de la Real y también por el presidente y el consejo que aunque la temían les ha pillado con el pie cambiado. Se va en el momento más inoportuno, con el equipo a la deriva y ante un partido crucial como el de esta noche, en una situación crítica de la que Iñigo también es corresponsable. El rostro de Jokin Aperribay en su comparecencia del pasado martes, el día en que se produjo la huida del futbolista al equipo de enfrente solo tenía parangón en el que mostraron las cámaras de televisión el sábado anterior cuando su equipo encajaba en Vilarreal los goles uno tras otro.
Iñigo Martínez era el jugador llamado a tomar el liderato de la Real en cuanto Xabi Prieto decidiera retirarse del fútbol activo, algo que presumiblemente se producirá al final de la actual temporada, pero ya venía dando pistas de que estaba pasando de su club y que la cabeza le iba llevando a otro destino. Lo confirmó Aperribay cuando en su rueda de prensa aseguró haber tenido ofertas del Inter, Manchester City y Barça, pero que ninguno quiso pagar los 32 millones de la cláusula de rescisión que tenían pactada en el contrato hasta que ha llegado el Athletic a prestar la pasta al ondarrutarra para romper con la Real.
Y esa fue la madre del cordero. Empezó el mosqueo el día en que Iñigo se mostró ilusionado por renovar su contrato, hace cuatro días como quien dice, pero se negó en rotundo a ampliar la cláusula de rescisión. Los 30 millones más el IVA correspondiente se han quedado cortos para la locura de negocios que se han puesto a la orden del día en el fútbol desmadrado que vivimos y ese dato ya dio que pensar, aunque por otra parte el jugador aparecía en público para incluso tratar de “enemigo” y “nunca iré al otro lado” cada vez que tenía que hablar del Athletic.
El dinero calentito que ha recibido el club que preside el exfutbolista Urrutia, de conocida animadversión hacia la Real desde sus años de corto, tras la marcha de Laporte les llevó a hincarle el diente a Martínez y el realista que estaba loco por la música escuchó lo que esperaba y no tardó nada en anunciar a la Real que había tomado la decisión de irse, sin permitir reaccionar a la Real como por ejemplo ocurrió cuando también avisó de su acuerdo con el Barça, aunque aquella operación la paró Messi para no enturbiar a su compañero Mascherano que también ha volado del club azulgrana.
Era evidente que Iñigo Martínez no estaba siendo esta temporada el mismo jugador que en las anteriores en que ejercía de líder en el campo. Muchos creyeron que su lesión en verano era más un derrumbe mental tras el rechazo del Barça a adelantarle el dinero de la cláusula para cerrar la operación.
Y cuando ha jugado parecía tener la cabeza en otro sitio, algo que parece demostrado, por mucho que se empeñe a decir que lo del Athletic no se produjo hasta terminar el partido de Vilarreal. Eso estaba mascado y bien mascado y dice lo que dice para no ser denunciado ante la FIFA por negociar con otro club teniendo contrato de largo recorrido todavía en la Real. Todo bien medido por sus asesores.
Total que en un mes, la Real ha perdido a dos de sus capitanes, el uno camino de USA y el otro porque ha preferido la opción de un club que, no te fastidia, fue capaz de decir en su presentación que había aceptado “porque es un grande y me gusta todo de él”. Sirva para confirmar que cuando los futbolistas hablan de amores por unos colores, salvo honrosas excepciones, solo dicen lo que la afición quiere oír. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio y habría que saber si no estaba siendo un enemigo en la propia casa de la Real. Que Iñigo Martínez quería dejar la Real estaba cantado y no ha tenido vergüenza para asegurar ya vestido de rojiblanco que su etapa de txuriurdiñ estaba acabada. A ver si los millones que por aquí tampoco le faltaban, le sirven al chaval para ordenar mejor sus ideas.
 




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