La Copa de Zaragoza encumbró a Toshack

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Los dos títulos ligueros de la Real en las temporadas 80-81 y 81-82 elevaron al máximo las miras de una Real que en los años siguientes tuvo que pasar por la obligada reconstrucción de su plantilla y la llegada de John Toshack se consagró con la Copa obtenida en Zaragoza ante el Atlético de Madrid. Ese fue otro momento histórico para el club y por eso merece recordar cómo fue aquella participación en la Copa que tuvo final feliz.

La Real comenzó poco a poco la Copa en esta temporada, desembarazándose de rivales de menor entidad en primer lugar, para ir enfrentándose a mayores rivales a lo largo que transcurrían las eliminatorias. En primer lugar hubo que apear de la competición en las tres primeras rondas del torneo a Basconia, Montijo y Villarreal, jugándose a partido único y siempre fuera de casa al tratarse de rivales de, teóricamente, inferior categoría, imponiéndose en todos ellos por 0 – 1, con goles de Arrien al Basconia, Txiki al Montijo y Luis Mari López Rekarte al Villarreal.

En octavos de final, el rival al que tocó eliminar fue el vecino y amigo Eibar. Ya a doble partido, la Real se impuso por 0 – 2 en el primero jugado en casa de los armeros, con goles de Bakero y Gajate y por 2 – 0 en el segundo jugado en Atocha con goles de Gorriz y Mujika.

Seguía así la marcha triunfal de la Real en Copa y para cuartos un nuevo rival: El Mallorca Atlético. Tras el empate a cero en el primer partido jugado en la isla, vino la mayor goleada de la temporada en un partido de esos en los que todo sale redondo. Venía el equipo mallorquín con ilusión de hacer bueno el empate a cero de la ida pero nada más lejos de la realidad. La Real le aplastó literalmente con un impresionante ¡10 – 1! con dos goles por barba para Bakero, Txiki y Loren y uno para cada uno entre Gorriz, Zamora y Mujika. Para más infortunio del equipo visitante, uno se metió en propia meta Villalvilla.

A partir de aquí las cosas ya iban muy en serio, tanto por la contundencia del resultado de cuartos como por la entidad de los próximos rivales de la Real, Athletic en semifinales y Atlético en la final. El empate a cero en Atocha con el Athletic en la ida, hacía presagiar dificultades para salir airosos, pero con un único gol de Bakero en San Mamés valió para eliminar a los bilbainos y llegar a la tan ansiada final.

LA COPA DE ZARAGOZA

Miles de realistas se animaron a acompañar a la Real a la final de Zaragoza, en junio del 87, año en el que habían quedado atrás Baskonia, Montijo y Villarreal a partido único y luego el Eibar, el Mallorca Atlético (encajó diez goles en Atocha), para superar en las semifinales al Athletic, gracias al 0-1 de San Mamés y el Atlético de Madrid aguardaba en la gran final de La Romareda.
Fue una tarde muy calurosa. Joaquín Ramos Marco arbitraba el partido y en el palco, Jesús Gil destacaba como el recién llegado a la presidencia rojiblanca. El partido acabó con empate a dos goles y en la tanda de penaltis, Arconada detuvo el que sentenciaba la eliminatoria a favor de los guipuzcoanos. De repente, La Romareda fue un clamor y el triunfo se celebró por todo lo alto. Era el primer gran éxito de la Real de Toshack, que abría unas buenas perspectivas de futuro, aunque López Ufarte tenía que dejar el club por decisión del entrenador.




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