La derrota un año más en la copa derrumba una de las grandes ilusiones de la temporada, no solo por la forma, sino por lo que supone

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PUBLICADO HOY EN MUNDO DEPORTIVO GIPUZKOA

Mira que hemos vivido episodios increíbles y lamentables en la historia copera de la Real, pero me cuesta encontrar uno peor al que ha sucedido anteayer en el estadio de Anoeta. Lamentable desde todo punto de vista cuando se les llena la boca de anunciar poco menos que esta es la temporada de reverdecer aquella inolvidable final de Zaragoza hace ya tres décadas. Si, porque la forma de quedar eliminados no tiene parangón, por mucho que diga la estadística que es la Real, con veintidós eliminaciones por un equipo de una Liga inferior, el equipo que más veces ha provocado la sorpresa negativa de la competición.

Ya sé que enseguida les vienen a la mente otros episodios que podrán ser parecidos, Mallorca, Mirandés… pero en ningún caso de forma tan dramática como la que acaba de escribirse para la historia negra del club. Como te hubieras ido a comer un bocata al descanso, con la Real tres goles arriba y el rival del Segunda B sin casi pisar tu campo y media hora después vuelves para ver a tus jugadores cabizbajos camino de los vestuarios no te lo puedes creer. Pues sí, más bien fue otra decepción difícil de encajar.

Porque presumíamos, al menos yo, de tener la mejor plantilla de los últimos años y con la ilusión depositada en las copas mientras la larga Liga sigue su curso. Se llegaron a justificar derrotas también imposibles de imaginar ante los rivales que acaban de ascender a Primera, todo por no distraer a los chicos de ese objetivo de encontrar en las competiciones paralelas la senda hacia la euforia. Pues nada, de un plumazo se han cargado quizás la máxima opcíón de las tres posibles. Es verdad que no se acaba el mundo, que aún estás vivo en otras dos pero la Liga no la vas a ganar y la Europa League hoy tampoco lo creo, así que perder la Copa solo puede tener de positivo, por buscar un alivio, que el equipo esté más entero para lo que queda. Resignación. La Real se ha pegado de bruces contra su propia realidad. O no han salido de Anoeta esta temporada con mal cuerpo más de una vez? Ganar solamente dos de los ocho partidos disputados en casa le dan a la Liga también un tono gris.

Allá donde me piden opinión venía advirtiendo que esta Real es un equipo que Eusebio y quienes lo hayan diseñado concretamente, han mirado siempre hacia arriba, y la verdad es que en ataque disponemos de un arsenal capaz de ser uno de los equipos más goleador de la temporada, pero igualmente he insistido en que me parecía que el déficit está en propio campo. No es de recibo que el rival llegue tan fácilmente a las redes de Rulli, sufridos diez goles más que el pasado año en los trece primeros partidos de la Liga, todo un detalle a tener muy en cuenta y que no terminan de corregir.

Llegados a noviembre aquél equipo que salió comiéndose el mundo ha tenido unas grietas en su nave que le hacen correr peligro para una navegación tranquila como se esperaba al disponer de una plantilla tan completa. Pero es que ni siquiera se puede esgrimir la casualidad tan a tener en cuenta en un juego como es el fútbol. No. La Real que empezó entera se diluye y tampoco vale justificarlo con las rotaciones a las que ha recurrido Eusebio que es muy reacio a los cambios, pero cuando los hace se pone las botas. En Sant Petesburgo, por ejemplo.

Porque esta Real también ha cojeado con los más titulares en el campo. La eliminación del miércoles no es más que una consecuencia de un estilo de juego que lo da todo mientras duren las fuerzas, como una gaseosa, para caer en manos del rival, sea el colista de la Liga o un equipo de dos categorías más abajo como el Lleida que venía a Anoeta con la guardia tan baja de haber marcado un único gol en sus últimos siete partidos oficiales. Y tampoco cuela justificar la debacle por un fallo puntual en el exceso de confianza, porque cuando ves que te vas al hoyo un equipo con posibles tiene que poder reaccionar y todos vimos que la Real se hundía y nadie lo evitó. También ha ocurrido en partidos que no hará falta recordar y que dejan al equipo en la Liga por debajo de la mitad de los puntos disputados, en puertas de unos compromisos decisivos en los que deberá reponerse para tampoco caer al pozo de la desilusión en lo que nos queda.

Hay que reaccionar ya

Me dice la experiencia que cuando aún estás a tiempo de reaccionar hay que hacerlo a base de incidir en la responsabilidad que uno tiene cuando toda una provincia deposita su ilusión en un grupo de jóvenes y en gente de más edad que se supone con criterio para diseñar el rumbo desde el despacho o el entrenamiento. La vida aún es larga y la Real nuestra pasión. Trabajen para no herir más.

A estrenar con buen pie el Wanda

La Real jugará mañana su primer partido en el nuevo campo del Atlético de Madrid y sería de esperar que las estadísticas en el Wanda empiecen mejor que los suplicios padecidos en la mayor parte de los choque del Calderón. Desde el último ascenso son cinco victorias locales, un empate (1-1 en la 11/12, con gol de Vela para igualar el de Gabi) y la victoria de la temporada siguiente con el gol de Xabi Prieto (0-1). O lo que es lo mismo, dos goles de la Real por catorce del Atlético en los siete partidos.
El debate del portero, otro mal rollo

Hay un run-run en el ambiente de Anoeta sobre el año que lleva Rulli en la portería de la Real. El meta argentino, al que Eusebio ha liberado solo en esta eliminatoria de copa, llegó a la Real prometiendo mucho (también como Bravo bajo el supuesto de ser el trampolín hacia mayores cotas) bajo la perspectiva de una progresión que probablemente no avanza. Que la Real haya encajado en los trece partidos de Liga 24 goles, es algo que ha abierto el debate sobre si esa frialdad que muestra Rulli se debe a su propio carácter o que el argentino no pasa por su mejor momento. Sea lo que sea no es de extrañar que en alguno de los próximos veranos, si no el del 2018 termine por cumplir su deseo de llegar a un equipo superior, después de los amagos de años anteriores. Pero Gero tiene que tener muy presente que si sigue con esos números a pocos llamará la atención y la Real, mientras tanto, que no se duerma en buscar la alternativa que no tiene.




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