La larga lesión de Imanol Agirretxe vista por el experto doctor Eduardo Escobar

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En la sección de firmas invitadas de nuestra web recibimos también la del eminente doctor Eduardo Escobar, tantos años jefe de los servicios médicos de la Real Sociedad y al que recurrimos para intentar aclarar temas médicos que nos superan, como la recuperación de jugadores lesionados, algo que tuvo que trabajar tan de cerca en su excelente trabajo de su cometido en el club. La consulta al doctor tiene un nombre, el de la larga lesión de Imanol Agirretxe y aunque pone por delante no haber reconocido al paciente, sus valoraciones con lo que sale a la prensa bastan para que nos dé una versión sin duda interesante y lo agradecemos, para intentar esclarecer enigmas que nos tienen contrariados y que nadie explica desde la Real Sociedad. Eduardo nos explicará como hacía mientras trabajó en la Real aquellas lesiones que necesitan una versión de un especialista médico como es él. La primera es de hondo calado: Imanol Agirretxe lesionado el 30 de diciembre de 2015 y aún fuera del equipo.

 

LA LESIÓN DE IMANOL (Por el doctor Eduardo Escobar)

Intentar un análisis serio sobre la lesión de un paciente que no has reconocido físicamente no solo es una temeridad. Es imposible. Por eso no podré dar un veredicto médico; tan solo podré realizar un análisis de la información que nos ha llegado a través de la prensa y presentar las variables de diagnóstico y tratamiento posibles.
Sabemos a través de la información publicada que Imanol se lesionó el día 30 de Diciembre de 2015 en un partido oficial al torcer su tobillo izquierdo en el choque contra Navas, portero del Real Madrid. Diagnóstico del servicio médico: esguince de tobillo grado II.
Los esguinces de tobillo requieren un período de tiempo variable para la recuperación. Concurren factores como la naturaleza de la lesión (uno o varios ligamentos, extensión de la rotura, afectación osteo-cartilaginosa, etc), la capacidad de recuperación del paciente, los cuidados recibidos, etc… que condicionan plazos muy diferentes para la curación en lesiones aparentemente similares. Recuerdo que en los primeros meses de mi trabajo como traumatólogo de la Real, con una dilatada experiencia en el tratamiento de esguinces de tobillo aunque no fueran los de jugadores de futbol de primera, el entrenador del juvenil me dijo que un petriquillo los curaba en dos semanas. Toda su referencia era la de un chaval que había sufrido una docena de esguinces y tenía tan destrozado el ligamento que ni siquiera se inflamaba cuando volvía a torcerse. No profundizaré en el comentario porque podría ser mordaz.
Pasaron los meses, intentó jugar un partido y la lesión, nos dicen, se agravó. Continuaron pasando los meses y se decidió una intervención quirúrgica mediante artroscopia. En las artroscopias de tobillo se puede explorar el compartimento anterior y librarlo de algunas secuelas de esguinces que componen lo que se llama el “impingement anterior”, un cuadro de atrapamiento o pellizcamiento de la articulación por tejido fibroso que se ha formado en la cicatrización de las estructuras rotas en el esguince o por el crecimiento de algún osteofito (formación ósea en los márgenes de la articulación)
También se puede librar de ese tipo de estorbos, de tejido blando o de consistencia ósea, el compartimento posterior. En este caso, y parece que en el de Agirretxe, se puede retirar un fragmento óseo desprendido de la cola de astrágalo que puede provocar dolor, especialmente en movimientos forzados del pie hacia atrás, en flexión plantar, como ocurre al golpear el balón.

Siguieron pasando los meses y se comprobó que la artroscopia no había dado el resultado esperado. Consultado el Dr. Van Dyck, un holandés que también pasa consulta en Madrid y es un referente mundial en tobillo, aconsejó seguir esperando y, finalmente, cuando se comprobó que no había mejoría a pesar de todo el trabajo de recuperación, propuso una nueva artroscopia. La técnica de exploración volvió a ser la revisión articular del tobillo en visión directa, explorando el compartimento anterior y el posterior (los gestos quirúrgicos de la primera intervención se realizaron sobre el posterior). Pudo realizar una nueva limpieza y limar alguna exostosis (crecimiento o protrusión ósea).
El jugador sigue sin recuperarse y recibe tratamiento con infiltraciones de crecimiento plasmático porque se ha llegado a la conclusión de que sus molestias actuales se deben a una lesión de los tendones peroneos con formación de una tenosinovitis. Estos tendones, peroneo lateral largo y peroneo lateral corto, discurren en paralelo por debajo del peroné y se bifurcan al llegar al pie para alcanzar cada uno su destino final en separado. Como todos los tendones, están envueltos en una vaina sinovial que puede inflamarse y aumentar su secreción de líquido, provocando un aumento de la tensión dentro de la vaina.
Las últimas informaciones publicadas desde el Club alientan cierta esperanza. Parece que el jugador está mejor y no siente dolor al correr. Si esta situación fuera definitiva habríamos llegado al final del túnel y se habría terminado la pesadilla para Imanol. Habrá que esperar un período de evolución con pruebas de intensidad creciente para saber si verdaderamente está curado.

ANÁLISIS DE LA LESIÓN.

Vaya por delante que lo fácil es analizar, juzgar y emitir un veredicto en la distancia, sin responsabilidad en el caso. Es tirado hablar a toro pasado, cuando se han tomado decisiones por el camino que no has tenido que afrontar. Por eso me sitúo, y muy bien, en el lugar de quien ha tenido que hacerlo. Creo que las decisiones han sido correctas y no hay nada criticable en el servicio médico de la Real, que ha tratado una lesión inicial como tantas que se producen y se resuelven en el ámbito de la competición y que, cuando se ha demostrado más complicada, ha recurrido a la opinión de expertos muy cualificados fuera del Club.
Primer diagnóstico: esguince de tobillo grado II. Es lo lógico, se ha torcido, hay una inflamación y supongo unas imágenes que avalan una rotura parcial de ligamentos. Tratamiento conservador, inmovilización funcional, frío, antiinflamatorios y, finalmente, fisioterapia.
Segundo diagnóstico: No evoluciona bien y se aprecian signos de ocupación, de “impingement”. Tratamiento artroscópico con limpieza de la articulación. Le rebajan la cola de astrágalo, supongo que por sospecha de dolor causado por fractura de la misma. No existe concordancia directa con el primer diagnóstico. Si duele la cola de astrágalo es por una causa propia, por fractura, sin relación con el esguince. Suponemos que, ya puestos, en visión artroscópica procedes a solucionar todas las posibles causas de dolor.
Tercer diagnóstico: Se repite el segundo. Persistencia de dolor debido al “impingement”. Vuelven a limpiar el tobillo.
Cuarto diagnóstico. Tendinosis y/o tenosinovitis de los tendones peroneos. Esto es nuevo. Parece que dejamos de lado las posibles causas articulares, bien porque las han solucionado las artroscopias y queda una lesión de tipo tendinosa, bien porque en realidad el problema real y persistente es el de molestias en los tendones peroneos como consecuencia del traumatismo inicial.
Y aquí llegamos al punto crucial: molestan los peroneos. ¿Era ésta la lesión real que todavía está por solucionar o es lo que queda después de haber solucionado otros problemas? Es una pregunta retórica porque ya no interesa. Ahora duelen los peroneos y es lo que importa. Parece que el tratamiento con infiltraciones de factores de crecimiento está dando resultado.
La cuestión es si se trata sólo de una irritación de esos peroneos con una tenosinovitis, en cuyo caso el tratamiento con factores puede ser definitivo, o si existe una lesión todavía no diagnosticada de esos tendones. Muy pocos especialistas son capaces de determinar con una ecografía si existe una rotura longitudinal o una subluxación de los peroneos. Casualmente contamos en Gipuzkoa con un referente en la exploración ecográfica del aparato locomotor para toda el país a quien, por cierto, no se ha consultado.
Es muy importante, y más llegado a este punto después de quince meses y dos operaciones, saber de verdad qué ocurre si eso es posible porque, es verdad, no todo lo es en Medicina. Pero, insisto, es importante investigarlo y determinar si no existe una luxación, subluxación o rotura de peroneos. Porque en ese caso, me temo, la única solución que ya no admitiría demora, sería una tercera intervención, por cirugía convencional, que –dicho sea de paso- tiene muy buen resultado.

En la foto del encabezamiento, la imagen de Imanol goleador que no queremos olvidar, pese a la maldita entrada de Keylor Navas y sus consecuencias.  En la otra fotografía, el doctor Escobar, autor de este artículo.

 




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