La primera semana ha sido dramática como en todas las ediciones del Tour, pero afectando a más favoritos

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Decía José Miguel Echavarri que la primera semana del Tour era, sobre todo, para no caerse y tener que dejarlo. Según el criterio del director que consiguió que el ciclismo español fuera respetado en Francia, la segunda semana es para colocarte bien en la general y la tercera para rematar el éxito si es que en las dos anteriores ha ocurrido lo planeado.

Pues bien, al término de la primera semana de esta edición de la ronda francesa sólo se puede decir que han pasado demasiadas cosas y a muchos de los que querían verse bien colocados en la clasificación general. Ha sido una primera semana con demasiadas incidencias, no por el número de percances, que todos los años es parecido, sino por los ciclistas que los han soportado. Ver que corredores como Thomas, primer líder de la carrera, Porte, candidato también a pelear por estar muy arriba, Alejandro Valverde con el trompazo del primer día y el mismo Contador, retrasado aunque sigue en carrera… O Sagan, expulsado por provocar la caída de Cavendish en un sprint, cuando aún habrá llegadas en grupo en las que podría sumar triunfos… En fin, primera semana dramática más que otra cosa.

De los que siguen vivos no cabe ninguna duda de que quien partía en Alemania como el gran favorito lo sigue siendo. Froome hizo además ayer una etapa propia de un campeón, se recompuso de algunas averías y aún fue el que imprimió el ritmo final a la etapa para imponer el respeto de un maillot amarillo potente, tanto que si no media un percance no se ve quién le pueda hacer sombra. Me recuerda a los Tour que ganaba Indurain, siempre en su sitio y sin necesidad de grandes aspavientos, porque le bastaba ganar cronos para ser regular en el resto y llevarse hasta cinco ediciones.

Hoy es un día que llaman de descanso en la carrera, aunque suele ser más bien de ajetreo con traslados y demás incordios que al volver a la competición se suele cobrar sus víctimas. A ver mañana, aunque sea una etapa de 178 kilómetros muy llana y con la llegada a Bergerac, donde presumiblemente Kittel intentará ganar por cuarta vez, sin la sombra de Sagan en el sprint.

De la general tampoco se pueden aventurar pronósticos, además de ratificar la fortaleza hasta ahora de un amarillo que no está ahí por casualidad. Sky es un equipo fuerte en la carrera, aunque haya perdido a un peón tan importante como Thomas, pero Froome tiene gregarios que le hacen muy bien el trabajo para llegar fresco a los lugares en que tiene que ser él mismo. El ciclismo es un deporte colectivo en las tácticas, pero cada uno tiene que dar pedales para avanzar porque no hay otra.

No se ven hasta ahora grandes rivales para Froome, que ahora tiene 18 segundos a Fabio Aru, a 51 a Bardet, a 55 a Rigoberto Uran y ya a más de minuto y medio el siguiente. No ver en ese top5 a Quintana (va a 2.13) ni a Contador (ha perdido 5.15) elimina interés para quienes sólo por ser español o pertenecer a un equipo español se pegan al televisor cada tarde. Por contra, los aficionados de verdad, tantos en Gipuzkoa, miran el ciclismo con los ojos de un apasionado por este deporte y valora el espectáculo sea quien sea su protagonista. Eso ha sido siempre así y seguimos muy pendiente de los nuestros, pero sin dejar de reconocer los méritos de quienes se hacen acreedores a los aplausos.

Contador ya entró con dudas en la carrera, aunque según él declaró la víspera la había preparado bien. Ni siquiera los dos pie a tierra de la etapa de ayer justifican la pájara que le dejó casi k.o. en el último puerto. Iba con el grupo del líder y treinta kilómetros después llegó a la meta a 4.19 de la cabeza. Adiós a un Tour que por edad muchos creen que era su última oportunidad.

Otro que tal baila, o casi, es Nairo Quintana, el líder del equipo Movistar que después de perder en la primera jornada a Alejandro Valverde le ha dejado campo libre para demostrar su fortaleza que parece estar tocada. Ayer volvió a ceder en cuanto se endureció la etapa y entró en la meta a 1.15 de Froome, lo que le coloca octavo a 2.13. Unzué ya ha reconocido que está por encontrar a ese Quintana autoritario capaz de estar a todas. Algunos ya le critican haber venido del Giro al Tour, con lo que eso supone de desgaste. Y es que la cultura nacional es la que es, presumo mientras estás arriba y en cuando cedes te caen todo tipo de críticas. Contador y Quintana lo saben, entre otras cosas porque los que ven el Tour sólo por una bandera se han quedado sin referencias en l disputa del triunfo.

Así que los que quedan reemprenden la marcha el martes, con mucho camino todavía. Froome es el mejor colocado sin duda, pero ya se sabe que el deporte a veces es caprichoso y sólo un mal capricho da la sensación que sería capaz de descabalgar al británico de un nuevo triunfo en la mejor carrera por etapas del mundo.




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