La Real se dio un buen banquete ante el Rosenborg en su regreso a Europa y con destino, por qué no, a la final del 16 de mayo en Lyon

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Publicado hoy en Mundo Deportivo.

Un viaje a Noruega siempre es atractivo y para los seguidores que se animen coincidiendo con el partido de vuelta, que sepan que el salmón ahumado es el plato estrella en los restaurantes noruegos y le sigue la especialidad del salmón ‘Gravlaks’, que se traduce como salmón enterrado. Vamos, algo así como lo que le hizo la Real anoche al Rosenborg, lo borró del campo desde que arrancó el partido para conseguir un triunfo espectacular, gastronomía al margen.
La gran ilusión que se generó desde aquél gol de última hora de Juanmi en Balaídos para concluir la anterior Liga, nos plantaba en esta Europa League que llevó mucha animación a Anoeta y nadie se arrepintió de haber pagado el bono europeo y acercarse a esta primera cita europea en la que los de Eusebio entusiasmaron, igual que en su triunfo anterior de Anoeta, ante el Vilarreal, también con un contundente 3-0 al descanso.

Este Rosenborg, que está de centenario, fue un enemigo pequeño, pero sobre todo porque la Real es ahora mismo capaz de sacar de quicio a cualquier rival, minimizarlo. Que no piense el Madrid que el domingo que va a tener su habitual paseo triunfal en Donostia.
El triunfo de la Real y más la imagen que desplegaron otra vez tiene como punto de mira regresar al Stade de Lyon, allí donde Antoine consiguió un gol para el recuerdo, con la Real buscando y encontrando plaza en la disputa de la Liga de Campeones. Será el 16 de mayo cuando se dispute la gran final de esta competición para la que hasta Xabi Prieto se ha aventurado a soñar con ganar el título. Los objetivos son ambiciosos.
Todo eso queda muy lejos, pero de momento, anoche la Real entró al partido intimidando al rival, al que hizo colgarse del larguero para evitar que llegaran los goles. A los seis minutos la Real ya había llegado tres veces con peligro y no tardó en hacer efectivo ese dominio con el disparo lejano de un Illarramendi que tras el doblete de Riazor se ha animado a lanzar a puerta todos los cañonazos que pueda. Y el rechace del portero lo llevó al primer gol otra vez Diego Llorente, que se ve que además de ser un central seguro está muy metido en los partidos para aprovechar jugadas del área rival, como hizo en A Coruña también y doblete anoche.

Abierta la lata, la ambición realista encontró de nuevo premio un par de minutos después, ahora con el servicio de guante de Xabi Prieto y cabezazo inapelable de Zuru. Venga chaval, que ya le metiste dos al Madrid en la última victoria sobre los blancos y el domingo es un partido que promete.
Antes del descanso, el central del Rosenborg le robó el gol a Willian José, en otra asistencia fabulosa de Xabi Prieto que le dijo, mete el gol, pero el defensa se vio acorralado y batió a su meta. Curioso que el equipo de Eusebio no necesitó hacer una sola falta, dada la candidez de un Rosenborg desde luego muy distante de aquel que en la Champions solía hacer cosquillas a los mejores equipos. Aquí va de cenicienta del grupo junto a Verder, al que el Zenit ya le puso anoche contra las cuerdas..
El partido de Anoeta ya estaba muy decantado y la Real quería aprovechar la racha en la segunda parte, porque el resultado parecía corto para la apabullante superioridad del equipo guipuzcoano. La presión de los realistas fundía los plomos de los rivales, que escasamente podían hilvanar un par de pases seguidos. Todos querían hacer historia y la mejor forma es marcando goles. Llegó Juanmi al partido y en su primer balón estuvo a punto de marcar, también en el segundo, lo mismo que en aquél remate de Canales con paradón del meta y con Llorente para cabecear el cuarto gol en la salida del corner.
El partido fue mucho más cómodo de lo que dictaban los pronósticos, pero es que esta Real está de racha y juega mucho y bien al fútbol. Anoeta encantada.




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