La Real también falló ante el Leganés y siente cada vez más cerca a los perseguidores

511

La Real ha consumado su cuarto partido consecutivo en casa sin ganar y eso le va limando cada vez más la ventaja que tenía frente a rivales que parecían definitivamente distanciados, pero que ya están muy cerca en la lucha por las plazas europeas.

El empate ante el Leganés, equipo cuya obsesión no es otra que conseguir la permanencia en la categoría, ha servido, eso sí, para recuperar la quinta plaza, pero haber sumado solamente dos puntos de los últimos doce disputados en Anoeta hace que se hayan escapado los cuatro primeros que ocupan las plazas de la Champions y, como digo, se ha formado un pelotón desde el lugar que ocupa ahora la Real que, como se puede observar en la tabla de la clasificación adjunta abre posibilidades a rivales que no parecían tenerlas y pone a los de Eusebio ante la difícil tesitura de tener que conseguir el martes en el Calderón, lo que le ha sido imposible ante un Leganés muy correoso, pero claramente inferior.

Las bajas del equipo han provocado que Eusebio alineara un once inédito y la ausencia especialmente de los titulares en la conducción del juego (la selección nos hizo una faena con la lesión de Illarramendi) han sido mayor merma para el equipo que el contrapunto de la esperada entrada de Willian José, necesitado todavía de recuperar la forma después de su larga lesión.

La primera parte no ha sido más que una demostración de la precariedad del juego realista, superado a veces por la ilusión de un rival que llegaba a Anoeta con la esperanza de hacer saltar la sorpresa. Y no le faltó tanto, aunque es verdad que el juego lo dominó la Real, con una posesión cercana al 70%, pero eso no ha impedido que fueran los de Asier Garitano los que abrieran en marcador, en un desajuste de la zaga realista y su portero, aprovechado por Szymanowski para marcar un gol inverosímil a la media vuelta y con la portería desprotegida.

El partido ha podido tener un tinte diferente si en el primer ataque de la Real, Canales no hubiera estrellado el balón en el portero Herrerín y Juanmi echara fuera el rechace. Ha sido una gran oportunidad, se puede decir que la única de la Real en todo el primer periodo. Ya en la segunda mitad Iñigo Martinez ha rozado el empate a la salida de uno de los numerosos córners de su equipo, pero el marcado no se igualó hasta poco después, cuando una internada habilidosa de Odriozola dejaba el balón a Juanmi para fusilar un bonito gol.

Aún quedaban 40 minutos contando con los tres de propina y parecía cosa de tiempo que no llegara el gol que dejara los tres puntos en Anoeta. Pero no ha sido así, el Leganés incluso se ha permitido tener una buena ocasión para llevarse la victoria en una de sus escasas internadas de esta segunda parte y el empate vuelve a dejar fríos a los seguidores realistas, sin llegar a los veinte mil los que fueron a Anoeta para sufrir continuos aguaceros de una tarde de perros.

En definitiva, mal partido en conjunto de la Real, defensa algo perdida en algunos ataques del Leganés, poco fútbol en la zona de creación y solamente las incursiones desde el lateral han generado algo de peligro, aunque con centros al área en los que siempre ha tenido ventaja la zaga pepinera. Herrerín ha parado la primera y pocas más, como idea de que una vez más, y eso lo tiene que analizar Eusebio con su cuerpo técnico, dominar el balón no sirve para ganar los partidos. La Real necesita algo más y lo triste es que se ha desinflado en el peor momento, porque sus rivales es cuando han empezado a reactivarse. A ver si ante el Atlético de Madrid el martes suena la flauta, porque hace falta un resultado convincente para retomar un ánimo que flaquea. 

En la fotografía, Odriozola, autor de la incursión y la asistencia de gol a Juanmi, que también corre hacia el centro para reanudar el partido. No hubo segundo gol de la Real. RS.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *