La turbulenta vida de un deportista de primera (Humor deportivo) Capítulo 3.

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¡Epaaa…! ¿Qué tal andamos? Hoy estoy muy animado. Esta noche nos vamos la cuadrilla a pasar la Semana Santa a Calahorra. No es que seamos muy de iglesia pero con esa excusa, nos hemos alquilado una casita en el monte y… ¡Uff! miedo me da. Porque el que se ha encargado de todo es mi colega Markel y es un poco desastre. Pero antes, como me comprometí con mi amigo de Donosti a mandarle un post todas las semanas, aquí os lo dejo.

En el anterior post os conté que cambié el fútbol por correr, pero no pude seguir porque mi abuela me interrum…

ABUELA: ¿Has dicho abuela, moñoño?

HORTZAIPE: ¡Otra vez NO! Abuela no estoy para chismes, necesito tranquilidad para poder escribir, y no tengo tiempo ni para exclusivas, ni bombas, ni txorradas…tengo que dejar todo escrito y enviarlo antes de irme de vacaciones.

ABUELA: ¡Ay chico! ¡Cómo estás! Creo que te va a venir muy bien irte con esos mutil zaharrak que tienes como amigos, a ver si os echáis unas novias que ya va siendo hora de sentar la cabeza. ¿A dónde vais?

HORTZAIPE: A Calahorra, abuela. A una casita en el monte.

ABUELA: ¿En el monte? Ahí lo único que vais a encontrar son cabras. A este paso os quedáis a vestir santos…

HORTZAIPE: Abuela, somos jóvenes…

ABUELA: ¿Jóvenes? Así se murió uno en mi pueblo. Le llamaban “ellas vendrán”. Nunca llegaron y se murió sólo y viejo. Pero bueno para que se te mejore ese humor, voy a comprarte unas almejicas que dicen que son “Afor disíacas” Vamos que te calientan la entrepierna pero bien. Tú moñoño no necesitas, pero yo un poquico no me vendría mal. Así de paso me voy a ver cómo está el pescatero. ¿Sabes? desde que he visto el vídeo porno del pescatero con su mujer. ¡Oye, que le veo con otros ojos!

HORTZAIPE: Abuela ¿Lo has visto?

ABUELA: ¡Como no voy a ver! Llegó una copia de un anónimo al hogar del jubilado y como soy la presidenta…

HORTZAIPE: Lo habrás visto tú sola ¿No?

ABUELA: ¡Claro! Yo y mis amigas con las que juego a cartas, las de la peluquería, las catequistas del pueblo… Bueno pero todas han jurado “secreto de confesión”. Bueno me voy, que se me hace tarde, y tú un poco de lasai que la fama no te está sentando nada bien. ¡Mira, hasta te ha salido una cana del estrés ! A ver si vas a acabar como Rajoy, que tiene ese pelo morenazo y la barba blanca, no sé pero algo falla ahí. Yo creo que la barba no es natural…. Agur moñoño.

¿Que tengo una cana?… Me van a volver loco. En fin, el caso es que dejé de jugar al fútbol y empecé a correr. Al principio sólo por necesidad… Os lo voy a aclarar, un día estábamos mi cuadrilla y yo por la parcelaria donde hay montones de manzanos y como las manzanas cuando están prohibidas saben mejor, ahora entiendo lo de Adán y Eva, nos pusimos las botas de comerlas. Hasta que aparecieron un par de rottweilers… y mira, empezamos a correr como alma que lleva el diablo. Mi amigo Txofo que es enorme y está un poco fondón, ya sabéis, mucha txuleta, mucha sidrería, empezó a darse de hostias con los dos perros que a uno lo dejó colgando del manzano y el otro está corriendo todavía.
Nosotros que somos muy “valientes” salímos echando leches. Yo corrí y corrí, vamos que Forrets Gum se queda pequeño. Pero ahí no quedó la cosa, como comí tanta manzana me pillé una cagalera que estuve toda una semana de la habitación al baño, y del baño a la habitación. Me pegué tantos viajes que era como si hubiera corrido la Behobia.

Cuando vi que realmente me gustaba correr fue en unos San Fermines. Fuimos toda la cuadrilla a Iruña. Habíamos desayunado chocolate con churros en la parte vieja y decidimos ir a ver el encierro. Estábamos en la cuesta de Santo Domingo, cuando de pronto vi a Julen Madina (qepd). Yo era y soy admirador de él,sin pensármelo dos veces me lancé móvil en mano tal si fuera un paparazzi porque quería hacerme un selfi con él, la verdad es que no estuvo muy simpático. Cuando vi que echaba a correr pensé : Este se lo tiene muy creído.Oía a mi cuadrilla gritar.

CUADRILLA: Hortz, atrás, atrás…

Me giré y vi unos morlacos con unos cuernos enormes que venían a por mí. Había unos 280 metros hasta la plaza del ayuntamiento. Corría y corría porque en esa zona no hay ningún tipo de refugio para esconderme. De la plaza del ayuntamiento corrí hasta Mercaderes donde hace un angulo recto hasta la calle Estafeta, aquí es muy peligroso porque los toros dan la curva por fuera y muchas veces se estrellan contra el vallado y la pared y se caen y pueden coger a cualquier despistado como yo y llevarnos por delante. En la Estafeta, como los toros ya empiezan a estar más cansados, yo aproveché para correr más todavía, qué pena que no estuviera mi amigo Txofo para salvarme el culo esa vez.

Al final pasé a los corredores, a los toros,los mansos y hasta al propio Julen Madina. Fijaros lo que corrí que esperé tranquilamente en la plaza con mi móvil para sacarme una foto con Julen. Y la hice. La tengo en mi habitación. Me dí cuenta que cuando corría sentía como unos gusanitos en el estómago y me sentía libre, yo sólo, con los latidos de mi corazón. Y eso me hacía sentir vivo. Salí en los informativos y todo. Todo el mundo felicitándome, la gente sobre todo los guiris se querían sacar fotos conmigo. Me sentí tan bien que de la emoción me metí en una barbería de Iruña y me rapé la cabeza en honor a mi nuevo amigo Julen Madina. Cuando volví al pueblo todos me empezaron a llamar “El korrikalari”, menos mi ama que le dio un síncope y me dijo que me parecía a Kojak, no sé quien es. A partir de ahí empecé a entrenar todos los días. Salía por el monte, por la carretera, por las calles del pueblo… cuidaba mi alimentación, se acabaron las juergas con la cuadrilla, a veces venía de currar y me daba pereza ir solo a entrenar. No importaba si llovía o nevaba… Pero yo tenía que cumplir mi objetivo… Me volví muy casero. Preparé la carrera popular de mi pueblo y llegué primero.

AMA: Si solo erais tres…

HORTZAIPE: Ama, eso no tengo por qué contar. Mi objetivo era ganar la carrera y lo conseguí.

AMA: Tu objetivo era que la chica más guapa del pueblo se fijara en ti.

HORTZAIPE: Bueno ama ¿Me dejas seguir?

AMA: Me voy, pero cuéntales lo que te duró el calentón. ¡Ay este chico!

Efectivamente gané, sentí una alegría inmensa, dicen que es la dopamina. Pero al poco tiempo, lo dejé, porque después de esa carrera y del beso con la Pili… Nos hicimos novios. Y se acabaron los entrenamientos, las carreras, la cuadrilla, las juergas. Y echaba tanto de menos la “dopamina” hasta que vi en la tele el Tour… Pero esa es otra historia que la dejo para después de las vacaciones que tengo que preparar la mochila.

Hasta pronto… espero.




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