Los más jóvenes demostraron que no están de relleno en la plantilla de la Real y confían en tener más oportunidades para ganarse el puesto

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PUBLICADO MUNDO DEPORTIVO GIPUZKOA

El derbi les reivindicó

Los más jóvenes demostraron que no están de relleno en la plantilla de la Real y confían en tener más oportunidades para ganarse el puesto

Le dices a Asier Garitano en el mes de agosto, cuando estaba a punto de comenzar la Liga, que en la octava jornada en el derbi iba a alinear al equipo que presentó en Bilbao y seguro que hubiera pensado que no sabías lo que decías, una mirada rara seguro. Y es que el fútbol te lleva muchas veces por derroteros que no imaginas, las circunstancias marcan el paso y nadie sabe lo que hubiera dado de si el marcador del derbi con los presumibles titulares, pero difícil que mejoraran lo que vimos.

Porque a los entrenadores les gusta ubicar un once tipo y moverse con él en función de cada partido y la alineación que se vio obligado a colocar Garitano estaba muy forzada por el llenazo de la enfermería y las sanciones aún sin terminar de cumplir. La defensa que apuntaba a titular después de toda la pretemporada iba a estar integrada con toda probabilidad por Rulli, Zaldua, Llorente, Moreno y Theo y ninguno de ellos, ninguno, estuvo en el once de Bilbao.

No paró ahí el dolor de cabeza para el entrenador en los preparativos de un partido tan importante cuando Merino, Januzaj, Willian José y Juanmi tampoco estaban para jugar. Garitano fue sincero al admitir que “vamos a Bilbao muy justos”, pero casi nadie acierta las quinielas y esa es la salsa de este deporte, capaz de ofrecer resultados tan diferentes a los pronósticos. Que la Real iba a ganar como hace un lustro en San Mamés no parecía lo más probable visto el panorama, pero pasó y el 1-3, como el de aquél día, queda para ser recordado porque además se produjo con las medidas ideales que marca la filosofía del club: Ocho jugadores hechos en Zubieta y tres aportaciones para completar una alineación competitiva.

Los que jugaron ante el Athletic dejaron claras sus reivindicaciones, si tienen oportunidades van a saber aprovecharlas, pero hace falta saber cuándo se repetirán. La obsesión en Zubieta es recuperar a los lesionados y luego ya decidirá ese Sanedrín que le han montado a Garitano a su alrededor, aunque lo que más claro quedó el pasado viernes es que el entrenador, por fin, ganó los galones suficientes como para imponer esas ideas que tienen que ser propias de quien conduce la nave. Si es el primero que pagará con su puesto de trabajo si los resultados no salen, es de ley que marque las normas a seguir y luego el campo decide.

No hablamos igual que si no fuera así el resultado que fue, la reflexión en estos quince días que separan la octava jornada de la novena pasa por parámetros bien diferentes, de la frustración posible al subidón generado por ese grupo de jugadores jóvenes que mostraron sus posibilidades. Ahora el debate es divertido y empieza por saber si se repetirá la alineación de Bilbao ante el Girona el lunes 22. Lo más probable es que el entrenador vuelva a sus ideas iniciales, aquellas que tenía tras la pretemporada y ponga en el campo a los que parecían más titulares y que las circunstancias han apartado en las últimas jornadas. Pero al menos queda en el aire el convencimiento de que los chavales que vienen del filial no están de adorno, sino que pueden dar la talla también en el primer equipo. Tampoco conviene dejarse llevar por un partido, pero al tratarse de uno tan especial como fue deja más poso en el ambiente. Sangalli, por ejemplo ya tendrá otra visión por parte de muchos de los que pensaban que no tendría hueco y cuidado que Gorosabel hizo cosas bonitas… Hasta Kevin parece otro al de la pasada temporada y lo cierto es que la aportación de Theo no le mejora. La prueba más cercana es la de Zubeldia, que con partidos se erige en el líder de esa zona del equipo.

Así que llegados a este punto, hay que recuperar a los jugadores desperdigados por las las selecciones, esperar que lleguen enteros y a partir de ahí adoptar las decisiones que lleven a obtener el primer triunfo del equipo en Anoeta, porque eso además de necesario supondrá estar en posición elevada en esta Liga que ha empezado más barata que las anteriores porque los fuertes no andan tan finos y todo se aprieta.

Empieza el baile de entrenadores

No diré que Garitano estuviera en duda, pero afirmo que el triunfo en el derbi ha supuesto un gran espaldarazo para el técnico bergaratarra, ahora que nada más pasar ocho jornadas ya hay nervios en muchos clubes de la Primera División. Ha empezado el baile de despidos con Leo Franco, porque su Huesca, al que llevó con un éxito sin precedentes al ascenso a Primera, no ha sumado muchos puntos y no les ha importado a los dirigentes aragoneses que las derrotas hayan sido por la mínima. Y tras él parece que pueden ir unos cuantos, porque hay banquillos que irradian electricidad, incluídos algunos potentes como el del Real Madrid, donde Julen Lopetegi pasa por un momento delicado. El propio Valverde en el Barça o Berizzo en el Athletic… La paciencia ha pasado a ser virtual y solo se miran los resultados a corto plazo, a muy corto.

 




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