Para no dar carpetazo en falso a una temporada de grandes disgustos, la Real se encomienda a remontar en lo que queda de Liga

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                                          PUBLICADO HOY EN LA CONTRAPORTADA DE MUNDO DEPORTIVO GIPUZKOA

                                                                                                 La última esperanza

La victoria ante el Alavés, y el empate sin goles frente al Betis le permiten a la Real, también a sus seguidores, intentar cargarse de optimismo para afrontar con un mínimo de interés lo que queda para el final de esta rocambolesca temporada. Tal y como fueron las eliminaciones de la Copa y la Europa League y el retraso en la Liga hacen de un año que comenzó cargado de ilusión, uno de los más tristes en cuanto a rendimiento de una plantilla que se presumía la mejor de los últimos tiempos.

Si todo empezó a pedir de boca, con cuatro triunfos consecutivos y campanas al vuelo, no tardaron en llegar los partidos grises y las decepciones que alcanzaron su mayor fiasco en el partido de vuelta de Copa cuando el Lleida fue capaz de remontarle a una Real que empezó la segunda parte con tres goles de ventaja y que igualaron los catalanes mientras algunos realistas no daban crédito a lo que sucedía y hasta dudaban de si lo que estaba pasando les dejaba fuera de la competición.

Tampoco hubo reacción al desastre para enmendar el camino y aunque la fase de grupos de la Europa League fue el bálsamo que sujetaba la estructura de Eusebio, al llegar la primera eliminatoria frente al Salzburgo todo se vino abajo de nuevo y no queda otra que referirse a lo que le queda a la Liga para intentar que Anoeta no termine de despoblarse del todo para los partidos que quedan hasta el final del campeonato.

Cada triunfo, que no han sido muchos, se intenta convertir en el punto de inflexión que nos conduzca hacia momentos mejores, pero una cosa son las intenciones y otra la realidad y en esas volvemos a estar. No se puede obviar que la Real lleva a estas alturas de la Liga quince puntos menos que la temporada pasada y que el objetivo está en ganar más de la mitad de los partidos que quedan. De eso trata el guión peliculero para hacer posible que los de Eusebio sumen al menos veintitrés puntos de los treinta y tres en juego y quizás eso, tal como van las cifras de los demás, le puede permitir disputar esa séptima plaza que, como en la temporada de Arrasate, permita acceder a las previas de acceso a la EL. Puede parecer ciencia ficción tal y como está el equipo, pero en algo habrá que creer para no dar carpetazo en falso a la temporada.

Pero la prioridad de los responsables del club está, mientras el equipo fluye en la esperanza de la remontada, en formalizar una plantilla adecuada para no repetir el fracaso de la actual, porque esa es la palabra, fracaso, que evitan decir desde dentro, la que se ajusta más a lo que pasa con respecto a lo que se esperaba.

El reciente fichaje de dos jugadores expertos en la defensa, como es el caso de Héctor Moreno y Miguel Angel Moyá, parece afianzar la línea que más ha sufrido las embestidas de los rivales, con un números de goles en contra que no son de recibo y que no han hecho más que devaluar la gran cantidad de los marcados en las porterías contrarias. Que la Real sea de los equipos más goleadores de la Liga y a la vez de los más goleados habla del desequilibrio del esquema de Eusebio, que sigue gozando de la confianza de un consejo que nunca se planteó seriamente despedirle por lo menos antes de llegar al final de la actual temporada, pese a las tormentosas situaciones por las que ha pasado el equipo.

Pero los cien millones que ya figuran en los números de las cuentas del club, casi todos referenciados en la primera plantilla obligan a buscar con mayor acierto el resultado de su inversión sin dejarlo casi todo al albur de los ingresos por televisión que hoy están por las nubes y nunca se sabe dónde pueden estar mañana. Desatender a la gente que acude a los campos es algo que ha ofrecido pírricas entradas en Anoeta ante la diversidad de los horarios, muchos de ellos incómodos, y la poca captación del interés de un equipo que ha marchado de disgusto en disgusto. Pero como los ingresos por abonados y taquillas han pasado a ser casi una anécdota en el balance económico…

Con todo, la Real cuenta con una afición muy fiel, esa que al menos cubre veinte mil asientos del estadio y le acompaña a los grandes eventos. En cuanto el equipo vuelva a dar muestras de recuperación los va a tener entregados, por eso lo único que interesa ahora es mirar al futuro y creer que los once partidos que completan la temporada van a ser los que compensen al menos en parte los disgustos que se han acumulado en otra temporada que conviene no repetir. Ya saben, la esperanza es lo último que se pierde.

 

Moyá llegó, jugó y apunta lejos

Con gran desazón por su parte, el realista Toño Ramírez comprobó en el partido del Villamarín que un portero conocido por su trayectoria en otros equipos, pero inédito siquiera en los entrenamientos de la Real le quitaba el puesto de titular. El suplente de Rulli era saltado por encima casi sin haber podido demostrar si es capaz de defender con garantía la portería realista. Los técnicos lo eliminaron sin miramientos y pusieron un remedio muy frustrante para el portero que esperaba como agua de mayo su oportunidad. Los dirigentes realistas hicieron una apuesta fuerte para captar a Moyá, casi inédito en la temporada del Atlético tras Oblak y agarrados a la prórroga del mercado por la marcha de Iñigo Martínez aprovecharon para tapar la puerta. Dicen en Madrid que Moyá estaba próximo a fichar por el Getafe, pero la oferta de la Real era irrechazable y quizás acarree también una opción de seguir en el cuerpo técnico de Zubieta. Por preparar porteros en casa, digo.

Xabi Alonso, ¿futuro embajador txuriurdin?

Se habla estos días de Roberto Olabe que tiene nuevo trabajo en la lejanía, después de su corta estancia como director de fútbol de la Real y una salida nunca explicada. El hueco sigue ahí y en el fuero interno del equipo de Anoeta suena el nombre de Xabi Alonso como persona a captar para convertirse en un posible embajador de la Real a nivel incluso internacional. No se sabe lo que pensará el tolosarra si le llega la propuesta, pero aunque ahora hay otras prioridades, la opción queda pendiente.

Una derrota en los siete últimos partidos de Cornellá

La Real tratará de seguir su carrera de resultados el domingo a mediodía del domingo en visita al Espanyol que empató en Anoeta con el gol tempranero de Baptistao igualado por Illarramendi antes de ser expulsado. Las temporadas anteriores no han sido malas en Cornellá, con el 1-2 de la pasada y la goleada 0-5 de hace dos. En los siete enfrentamientos desde el último ascenso, se han registrado tres triunfos de la Real y dos empates. No es un mal escenario para intentarlo otra vez.




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