Perfil: Claudio Bravo del éxito en Real y Barça a su complicada vida en Inglaterra (por Iñaki Igartua)

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En nuestra sección de firmas invitadas hoy recibimos de nuevo a Iñaki Igartua, oñatiarra de buen estilo de escritura para que retrate el perfil de uno de los protagonistas del mundo del deporte. Hoy se fija en Claudio Bravo, quien fuera portero de la Real con evidente éxito hasta el punto de ser fichado por el Barça y que tampoco pasa por el mejor momento en su actual club. Este es su análisis de un jugador que nos recordó que aún estando en la provincia que más porteros ha generado a la largo de la historia, tuvimos que  recurrir a Chile para defender bien la portería de la Real. Quizás su trayectoria sirva de ejemplo para otros que pretenden seguir sus pasos.

Claudio Bravo y las vueltas que da la vida (por Iñaki Igartua)

La vida se ha vuelto de repente complicada para Claudio Bravo. Después de brillar en la Real Sociedad y su exitoso paso por el Barca de Luís Enrique, su fichaje por el Manchester City se vio desvirtuado desde su llegada, ya que significaba la despedida de Joe Hart, quien era hasta entonces el dueño de la portería del City desde 2010.

La afición del Manchester City pronto se dio cuenta de que el fichaje de Bravo no iba a ser tan bueno como se les prometió, ya que desde el inicio se evidenció la descoordinación entre defensa y portero; debido sobre todo, a que Claudio Bravo no hablaba ni una sola palabra de inglés. Los goles tontos e incomprensibles llegaron y la estrella que hasta entonces había acompañado a Bravo se fue desvaneciendo. Fue en esos momentos donde el mundo futbolístico empezó a conocer al Bravo verdadero. La adaptación y, ante todo, la comunicación son factores importantísimos en una demarcación como la de portero. Alguien tan serio y poco dado a la comunicación como el ex portero de la Real Sociedad, difícilmente podía congeniar con sus compañeros de equipo y por lo tanto, entenderlos y mucho menos dirigirlos. El idioma se convirtió en una barrera que incluso a día de hoy sigue siendo un problema para Bravo.

Ya en el Barça de Luis Enrique evidenció que no llevaba bien el compartir galones con Ter Stegen. Quizás, por ello y viendo que el Barça prefería quedarse con el portero alemán en vez de con él, no tuvo ningún reparo en airear cosas del vestuario del Barca una vez que se consumó su fichaje estrella por el City de Guardiola. Según dejo entrever, los celos de Neymar hacia Messi y el efecto negativo de esa supuesta mala relación en el vestuario, fueron un indicativo de la potencial tendencia del portero a airear las cosas del vestuario cuando estas van mal dadas. Sobre todo a nivel personal.

Tras un par de años de éxitos con la selección de chile, donde fue sin duda el héroe, Chile se proclamó campeón de la Copa América en 2015 gracias a las paradas de Claudio Bravo. Destacando el penalti que le paró a Éver Banega en la final contra la Argentina de Leo Messi. Título que repitió al año siguiente ante el mismo equipo y donde nuevamente Bravo se erigió en la figura del partido, convirtiéndose en el mejor portero del campeonato parando el penalti decisivo en la final a Lucas Biglia.

Pero, en el fútbol como en la vida, de poco sirve el pasado si en el presente uno se dedica a malgastar el crédito personal logrado anteriormente. Tras la eliminación de Chile por parte de Brasil por 3-0 en Sao Paulo, en la fase clasificatoria para el próximo mundial de futbol a celebrarse en Rusia 2018, la prensa mundial se hizo eco de las palabras en Instagram de la mujer de Claudio Bravo, Carla Pardo Lizana. Comentarios en los que tachaba a algunos jugadores importantes de la “roja” de conducta inapropiada previa a los encuentros de clasificación. Dichas palabras causaron un gran malestar entre los compañeros, quienes no dudaron en crear un grupo de WhatsApp en el que no incluyeron al portero.

Si a esto añadimos que Guardiola, según se hace eco la prensa inglesa, ha decidido prescindir de los servicios del cancerbero chileno y dejarle libre para negociar su salida a partir de enero de 2018. (Todo ello pese al gran nivel mostrado por Claudio Bravo en la última Copa Confederaciones) Podemos entender que su futuro queda en el aire y se plantea un escenario complicado, tanto a nivel profesional como personal, ya que los equipos de élite y con aspiraciones seguramente se lo pensarán mucho a la hora de contratar a un jugador que airea las vicisitudes del vestuario y es capaz de denunciar (estando en todo su derecho) al equipo y a la afición que le dieron el pasaporte a lo máximo en el fútbol mundial. Afortunadamente, para la Real Sociedad, el pasado mes de septiembre, un juzgado catalán desestimó en primera instancia la demanda del portero equivalente al 10% de su traspaso al Barcelona, y que el jugador renunció cuando firmó su contrato con el Barca de Luís Enrique en 2014.

Si todo transcurre como hasta ahora, la Real Sociedad se evitaría de pagar 1,3 millones además de las costas del juicio. Algo que habla muy bien de los servicios jurídicos de la Real y de su presidente, en la defensa de los derechos del club y sus seguidores.
Llama la atención que dos porteros como Roberto Olabe y Bravo, de verbo y formas barrocas que ha tenido la Real Sociedad, hayan terminado en los tribunales; en el caso de Claudio Bravo pinta bien, pero en el caso de Roberto Olabe lo ganó en su día, causando un gran daño económico a su supuesta querida Real. Esperemos que Loren no tenga la ocurrencia de contratar a Bravo en un futuro; como si lo hizo la Real con Olabe, pese al dineral que tuvo que pagarle tras perder el juicio y cuyo paso reciente por la Real terminó como el rosario de la aurora. Con una gran frustración en el caso de Roberto y pocas por no decir ninguna explicación convincente de lo que realmente pasó por parte de Lorenzo Juarros. Pero, esta última es otra historia que corresponde a otros contarla bien.




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