Podían haber tratado una lesión intraarticular en Imanol y obviado otra que afectara a los tendones (Por el doctor Escobar)

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Fue una época en la que los periodistas que seguíamos la actualidad de la Real Sociedad para contarla a sus seguidores además de contemplar los entrenamientos, escuchar a los protagonistas y sacar conclusiones recibíamos toda la información en torno a las lesiones que sufrían todos los jugadores del club. Recuerdo con añoranza aquellas explicaciones siempre concretas del doctor Eduardo Escobar, con todo lujo de detalles que permitían diagnósticos que se cumplían a rajatabla. Era algo así como entender de medicina, aunque éramos profanos en la materia. Y hemos llegado al punto contrario, ese en el que sabemos que un jugador se lesiona porque ni entrena ni juega, pero vaya usted a saber el tiempo de recuperación que necesita y el alcance de su lesión. Por eso, cuando si se establecen plazos que se intuyen de la nueva lesión de Imanol Agirretxe, se cumplirán tres años desde aquella bárbara entrada de Keylor Navas al usurbildarra que aún pelea por una recuperación total para regresar a los campos. Por eso, y porque es muy amable para responder a la solicitud, he pedido al doctor Escobar su análisis desde fuera de lo que puede estar pasando con esta sucesión de lesiones en el cuerpo de Imanol y esta es una versión autorizada que traemos a este blog.


LAS LESIONES DE IMANOL

En una colaboración anterior con este blog escribía mi punto de vista sobre la lesión de
Imanol Agirretxe advirtiendo al inicio del artículo que no se trataba de un estudio bien
fundamentado puesto que me faltaban datos, los que da una exploración del paciente en
directo, oyendo y tocando, no fiando mis conclusiones a la información indirecta recibida de
terceros. Es evidente que no he tenido la oportunidad de atender al jugador. Y lo dejo ahí.
Lo mismo me ocurre ahora. Solicitan mi opinión sobre un caso en el que lo desconozco
casi todo porque lo que llega a partir de un parte médico, y más con la parquedad con que se
emiten los de la Real actualmente, es bien poco.
Con lo que hay, intentaré un análisis que por fuerza ha de estar condicionado a una
visión parcial del caso.
Expresaba en aquel artículo algunas dudas sobre la curación de la lesión del tobillo
porque recientemente habían publicado información sobre una nueva dolencia en los
tendones peroneos. Como le estaban tratando con factores de crecimiento y la impresión era
buena, existían bastantes posibilidades de resolución.
Mis dudas se referían a la posibilidad de que no se tratara de una tendinosis sino de
una lesión que no se hubiera manifestado del todo, como una luxación o incluso una rotura de
esos tendones. Hay que tener en cuenta que el tobillo puede ser engañoso en sus
manifestaciones. Podían haber tratado una lesión intraarticular y obviado otra que afectara a
los tendones, fuera de la articulación.
Como no se ha vuelto a hablar de los tendones, suponemos que el tobillo está
totalmente recuperado y no produce más molestias porque, claro, una causa posible de las
lesiones musculares aparecidas posteriormente podría ser la sobrecarga producida por un mal
apoyo plantar, porque el dolor forzara la postura y la acción muscular hasta provocar lesiones
alejadas de la inicial.
Parece que no es así. Las informaciones emitidas desde la Real transmitieron en su día
la idea de una recuperación completa de la lesión del tobillo.
¿Por qué se lesiona entonces?
No sabemos la respuesta pero disponemos de una lista de posibilidades. La
investigación médica que realicen las personas que atiendan al jugador tiene que establecer un
diagnóstico diferencial, intentar conocer de entre todas cual es la auténtica causa de la lesión.
Digo “intentar” con toda intención porque no siempre es posible llegar a una conclusión
acertada, y lo digo con conocimiento de causa, por lo que he vivido y sufrido en experiencia
propia y en ajena. Así es la Medicina y, sobre todo, así es la Medicina en el ámbito deportivo
donde lesiones que a una persona normal no le supondrían una gran merma de su capacidad,
en un futbolista – por ejemplo- puede ser la diferencia entre la titularidad y la enfermería.
Primera posibilidad. Se ha producido una lesión como podría haber ocurrido en
cualquier otra ocasión, solo que esta vez llueve sobre mojado por el rosario de bajas

deportivas que ha sufrido Imanol desde el desgraciado encontronazo con Navas. Cualquier
jugador puede tener una lesión muscular, que es la más frecuente en fútbol. Estamos a
principio de temporada y la preparación previa de verano ha sido exigente. Algunos jugadores
se lesionan por sobrecarga, especialmente los más sensible, los que realizan acciones
explosivas, por las características de su musculatura, por padecer un momento de fatiga, por
acúmulo de catabolitos, etc.
Por falta de condición muscular. El jugador lleva mucho tiempo sin jugar regularmente
y su musculatura tiene que adaptarse al esfuerzo. Toda su vida ha estado entrenando y
jugando, sometiendo los músculos a situaciones de esfuerzo intermitente, a los disparos, a los
golpes… a todas las circunstancias del juego. Pero ha estado un largo período inactivo y
necesita un período de remodelación.

 

Por el estrés. No solo físico. También mental. Y en este apartado incluyo todas las
alteraciones de orden psicológico que puedan haberse producido. Muchos aficionados
desprecian esta posibilidad con el manido “para eso cobran” No son conscientes que cobrar
mucho o poco no influye en la ansiedad, incluso en el miedo que un deportista de alta
competición puede llegar a sufrir. Imanol, resulta evidente, es un chico muy equilibrado. Da
una gran sensación de fortaleza y hasta de sensatez. Pero es humano y podría ser sujeto de
alteraciones emocionales como cualquiera. En su caso, después de todo lo que lleva tragado,
con mucho mayor motivo. Puedo imaginar todos los momentos de desesperación, de soledad
en el vestuario y en el gimnasio, la monotonía de las sesiones de tratamiento, el tiempo que
pasa y deja que se esfume la oportunidad de tu vida, las cirugías, las consultas, los viajes…. Y
las recaídas.
Por todas las casusas médicas habituales de la lesión muscular: fatiga, sobrecarga,
alteración de la transmisión de fuerzas desde el pie a la columna por un mal apoyo, por
desviaciones de ejes anatómicos, por alteraciones metabólicas, por acúmulos tóxicos, exceso
de ácido úrico… Las posibilidades son muchas y la investigación médica a veces da con la tecla
adecuada y a veces no.
Lo importante, sea cual sea la causa, es procurar una buena recuperación y prevenir la
recaída. Si se llega a un diagnóstico de certeza, eliminando los factores de lesión. Si no es así,
procurando la reparación biológica del músculo, con fisioterapia, con ejercicios de
recuperación, con suplementos, con entrenamiento, con tratamiento de alteraciones
órganicas, corrección de anomalías anatómicas… La lista es extensa.
El organigrama de la Real, por lo que pude leer hace unas semanas, incluye un gran
grupo de profesionales, fisios y recuperadores, ayudando al médico del primer equipo que,
además, es un conocido especialista en Rehabilitación. Les deseo mucho éxito en su trabajo. Sé
que no es fácil y que a veces puede ser frustrante y hasta desesperanzador. Por el bien de
todos pero sobre todo por el que más lo merece, un señor del fútbol llamado Imanol Agirretxe,
espero que este caso sea de los que compensan todo eso con la satisfacción de ver un joven
lleno de salud y triunfando en el terreno de juego.




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