Ser un luchador y parecer un perdedor

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En el deporte no siempre se gana, de hecho en el deporte a menudo se pierde. Pierdes para ti, o para el equipo o para tus contrincantes. Y hay un sentimiento, que desgraciadamente lo viví muchas veces. Esa sensación de llegar al embarcadero satisfecho con el resultado, con lo vivido y lo realizado, pero mirar arriba y darte cuenta que a ojos extraños, eres un perdedor.

El club Kiriko ha sido y será la escuela más importante en mi trayectoria. Se trata del club que me dio la posibilidad de adentrarme en el mundo del remo. Me dio la capacidad de centrarme en unos objetivos concretos dejando de lado las opiniones y puntos de vista que se generaban alrededor, porque la perspectiva y sobre todo el tamaño importan.

En el mundo del remo existen los clubes grandes con bateles a, b, c y d (y estoy seguro que en algún caso no son más porque la federación no permite sacar más de 4 embarcaciones por club en una misma categoría) y los clubes que sacando un único batel necesitan que los juveniles dejen los remos a los senior en cuanto terminen la regata, por falta de material. Sé de lo que hablo, lo viví en primera persona. Simplemente se trata de universos diferentes.

En un club pequeño normalmente no se maneja material de última generación precisamente. En nuestro caso incluso llegamos a dudar si el batel iba más rápido con los remos de madera que con los de fibra. ¡No es broma! Nunca olvidaré aquella regata de bateles de San Juan de Luz y creo que mis compañeros de equipo tampoco… Se trataba de una contrareloj a dos largos. Durante los entrenamientos de aquella semana se nos ocurrió probar cómo iríamos con los remos de madera. Los de fibra estaban bastante “cascados”, tenían sus años y las tibortas (se nombra de esta manera el lugar desde donde agarramos el remo) habían salido unas cuantas veces… Sí, una vez nos pasó en regata también: un compañero de equipo, bastante cromañón y con un final vertiginoso hay que apuntar, se quedó con la tiborta en la mano en el último largo de una regata. Pues nada… a intentar remar sin tiborta.

Vuelvo a los remos de madera, que me lío. Después de las grandes experiencias con los remos de fibra llegamos a pensar que con los de madera nos podía ir mejor. Por qué no, si en los años 90 ya lo hacían ¿no? La verdad es que los probamos en un par de entrenamientos y joé que sensación, cómo enganchan. Comentábamos: “¡Oye, con esto el batel sale más rápido!”, otro: “Sí, sí, con esto mejoramos 10 segundos lo menos” “Pues no se hable más, con remos de madera a San Juan de Luz”. Y allí fuimos, más seguros que pichi. El primer largo fue bien, herramienta exigente pero va rápido… según viramos en la ciaboga, se acabó la gasolina y madre de dios… los remos se habían convertido en el árbol de Gernika. Aquello no lo movía ni Sansón. Habíamos pasado por alto un pequeño detalle: en los entrenamientos en series de 1 y 2 minutos íbamos bien, pero aguantar toda la regata, eso es otra cosa. Lección aprendida.

Otra de las características del club pequeño suelen ser las grandes infraestructuras. En nuestro caso, Kiriko Resort, nada que envidiar a los centros de alto rendimiento. Instalaciones de ultimísimo nivel, o mejor dicho constelaciones, las que se veían desde nuestro vestuario al aire libre. No os imagináis lo que llega a alumbrar la luna, de verdad. Era una conexión total con la naturaleza, las embarcaciones entre árboles y los remos dentro de una pequeña txabola.

Ya he hablado de lo material, pero ¿y las personas? Curiosamente en este caso hablamos de lo opuesto. Un club pequeño con personas grandes. Entrenador que lo daba todo por nosotros, ayudantes siempre listos para echar una mano y compañeros en los que apoyarse en todo momento.

Os cuento todo esto con sonrisas y lágrimas, con rabia y nostalgia, pero sobretodo con fuerza, porque aquello que vivimos fue grande. Se trata de una etapa que pasó, pero nunca olvidaré, no lo cambiaría por nada.

Ahí queda la reflexión: Tiene mucho mérito el que disponiendo de todos los medios, lo gana todo, ¿y el que cumple sus objetivos en función de las condiciones que tiene? Equipo, lucha y sacrificio, la esencia del remo.

Gora arrauna!

En la foto la regata de San Juan de Luz de la liga de bateles del año 2011, aquel año con remos de fibra.




One thought on “Ser un luchador y parecer un perdedor

  1. Alberto

    Earra Mikel earra, egi egiya motel…..
    Hori momentuakkkkkkk…..
    Gora arraunaaaaaaa….
    EURRAAAAAA!!!!!!

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