Sobre la evolución de la figura del preparador físico en un deporte como el fútbol. (Por José Luis Arjol)

691

Da la sensación de que el fútbol avanza a buena velocidad, para lo que se requiere cada vez más un exhaustivo estudio del rendimiento físico de los jugadores y por eso hemos pedido a un gran entendido de la materia un análisis de la función específica que hoy en día tienen los preparadores físicos a cargo de los diferentes clubes, tanto en los que ponen a punto plantillas profesionales, nuestro invitado fue mano derecha de  Víctor Fernández, entre otros equipos en el Zaragoza, Oporto, Tenerife o Betis y primer entrenador del Huesca.

José Luis Arjol es una de las figuras más relevantes del fútbol español en el terreno de la investigación y el desarrollo de la actividad física en el deporte. En la actualidad es profesor de la Actividad de Fútbol en la asignatura de Deportes Colectivos del grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad San Jorge, del que hasta este año ha sido Vicedecano en la Facultad de Salud. En la actualidad es responsable del nuevo área abierto en el Real Zaragoza cobre la metodología y conocimiento para los equipos de la base en la Ciudad Deportiva del club maño. Responde a nuestra petición con un estudio pormenorizado de la figura del preparador físico en el fútbol de hoy en día.

La figura del preparador físico en el fútbol. Por José Luis Arjol.

Nuestra tendencia a simplificar y generalizar nos puede llevar, a veces, a que la memoria reelabore escenarios de recuerdos que no hacen justicia a la realidad que fue. O peor aún, que nos lleve a opinar desde una generación sobre otra anterior sin la imprescindible revisión histórica y la obligatoria contextualización.

El origen de la figura del preparador físico en fútbol se remonta, al menos en nuestro país, a los años 1970-80, destacando por su proyección como tal, y después como profesor en el INEF de Madrid, Carlos Álvarez del Villar, además de otros.

El surgimiento de esta figura tiene como origen la creación y puesta en marcha de los Institutos Nacionales de Educación Física (INEF) a partir de la Ley 77/1961, de Educación física. Es en estos centros donde se formaron los primeros profesores de educación física y deportiva, con vocación de convertirse posteriormente en una formación de rango universitario como sucedería años después al asimilarse inicialmente a una carrera universitaria, posteriormente otorgar la categoría de licenciado y actualmente de graduado.

Es quizás desde el momento en el que, a partir de las sucesivas promociones de licenciados en educación física (titulación de cinco años de formación), se va generalizando, por un lado, la figura del profesor de educación física con titulación superior específica y, por otro lado, la figura del preparador físico (PF) en las diferentes especialidades deportivas, entre ellas el fútbol, apartando una metodología nueva en la preparación futbolística. Sin embargo en estos primeros años este deporte no gozaba precisamente del prestigio académico de otros deportes “nobles” como el atletismo u otros con amplia tradición y prestigio histórico en los propios INEF.

De las sucesivas generaciones de licenciados formadas en los INEF (cada vez más numerosos en España) en los años noventa salieron los primeros PF que fueron integrándose progresivamente como figuras asociadas a los cuerpos técnicos de los equipos de fútbol de primer nivel, aunque todavía no alcanzaban el reconocimiento profesional de esta figura. En este tiempo no se podían sentar en los banquillos de un equipo de fútbol durante el partido oficial, salvo que apareciese como otra figura reconocida oficialmente como por ejemplo la de utillero del equipo. La relación contractual con el club de fútbol era accesoria e independiente del cuerpo técnico, conformado por lo general por un primer entrenador y un ayudante. El PF no tenía un reconocimiento oficial, ni gozaba de ninguna garantía en el ejercicio de su profesión.

La labor que en ese momento podía llevar a cabo un PF en un equipo de fútbol era mínima, desde colocar los conos para delimitar las tareas de entrenamiento, repartir los petos para formar equipos o recoger los balones en las series de tiros a portería. En el mejor de los casos llevaban a cabo el calentamiento para la sesión y la parte final de “estiramientos”. Desde estas labores muchos PF se ganaron un espacio en el diseño y puesta en práctica de las sesiones de entrenamiento en el apartado condicional de las mismas, ganando en peso específico dentro de los cuerpos técnicos y de este modo participando de alguna manera en la responsabilidad del mejor o peor rendimiento en los equipos, a lo que no fueron ajenos los medios de comunicación. En general el modelo de trabajo existente era el de reservar una parte de la sesión bajo la denominación de “trabajo físico” desarrollada por el PF y a su finalización se continuaba con el trabajo táctico-técnico diseñado por el cuerpo técnico.

La procedencia de estos PF era diversa, aunque predominaban aquellos con un pasado como atletas o procedentes del atletismo, con la de otros cuyo historial sí estaba o había estado relacionado con el fútbol, incluso como exjugadores profesionales. Con el paso del tiempo estos últimos fueron poco a poco desplazando a aquellos PF provenientes de otros deportes que no fueron capaces de adaptarse o reciclarse a las particularidades de un deporte colectivo como este.

La creación de la Asociación española de preparadores físicos de fútbol en 1999 supuso un punto de inflexión en esta figura, ya generalizada en los diferentes clubes de fútbol, e incluso en la Selección española; en algunos casos la figura del PF ya aparecía asociada a grandes éxitos nacionales e internacionales.

Simultáneamente, en la década 2000-2010, y hasta la actualidad, fueron apareciendo diferentes másteres de especialización en el alto rendimiento deportivo, el primero de ellos el del Comité Olímpico y la Universidad Autónoma de Madrid, al que luego seguirían otros como el de la Fundación FC Barcelona y Byomedic del INEF de Barcelona, especializado en el alto rendimiento en los deportes de equipo, entre ellos el fútbol. Simultáneamente, la consolidación de la Asociación de preparadores físicos de fútbol permitió la creación del Máster en preparación física en fútbol, con el objetivo de dar una formación específica en nuestro deporte, ya consolidado a día de hoy, junto con otros másteres relacionados.

Esta formación altamente especializada, y un cuadro de docentes mayoritariamente de máximo prestigio en su ámbito, permitió un nivel de formación del máximo nivel. Algunos de los PF de esa etapa contaban con una licenciatura de cinco años más uno o dos másteres de especialización (en aquel momento de dos años de duración cada uno). En definitiva, en la primera década del nuevo siglo era ya frecuente encontrar preparadores físicos en equipos de fútbol con un formación superior de siete a nueve años de duración, incluso doctorados o en proceso de serlo y, generalmente, con amplia experiencia como futbolistas. A ello se debe añadir que algunos casos ya formaban parte de los claustros docentes de universidades en las que se impartía la titulación de Ciencias de la actividad física y del deporte, de los másteres de mayor prestigio y de las escuelas federativas de entrenadores de fútbol.

Durante esta etapa, algunos de estos profesionales llevaron a cabo trabajos que entraban en conflicto con otras titulaciones reguladas por Ley, y en consecuencia fueron percibidos como “intrusos” en espacios profesionales a los que no pertenecían, generando la respuesta adversa de otros colectivos y generando una imagen “invasora” del PF que no se correspondía con la mayoría de este colectivo.

En cualquier caso, la inestabilidad profesional del PF en fútbol, siempre sujeto al destino de un cuerpo técnico en el que su presencia era secundaria, y estos nuevos horizontes profesionales llevaron a algunos de ellos a convertirse en docentes universitarios, dada su calidad de licenciados, con formación en máster y además con el título de doctor.

En 2010 tuvo lugar el mayor éxito del fútbol español, con el logro del Campeonato del mundo en Sudáfrica; este hito supuso indirectamente un punto de inflexión histórico en la figura del PF español. En definitiva, jugadores españoles, formados en equipos españoles, y en su gran mayoría con PF españoles, habían logrado ser los mejores del mundo.

La formación de este colectivo, muy superior a la de otros países europeos y de otros continentes donde la figura del PF tenía un nivel inferior (al menos en su formación académica), hizo que este logro, junto con los éxitos de algunos equipos españoles a nivel europeo, se proyectara internacionalmente y en consecuencia provocó la salida a otros países europeos y e otros continentes de los cuerpos técnicos españoles.

A día de hoy han trabajado o están trabajando PF españoles en todos los continentes del mundo, con mayor o menor éxito o repercusión; desde el fútbol italiano al británico, pasando por el portugués, sin olvidar EEUU, Tailandia, China, Sudamérica, Rusia, Qatar, Emiratos Árabes y otros, algo absolutamente inimaginable hace veinte años.

A ello se debe añadir la importante labor científica e investigadora que desarrollan muchos de ellos, tanto a nivel nacional como internacional, junto a investigadores del máximo prestigio mundial en áreas relacionadas con el rendimiento deportivo y la actividad física, hecho corroborado por el incremento exponencial en publicaciones científicas internacionales con presencia española.

Una consecuencia de la incorporación a la comunidad docente y científica de la figura de los profesionales de la PF ha sido, al igual que en otras áreas del conocimiento, el surgimiento de propuestas con filosofías distintas, contrarias, complementarias o innovadoras. Algunas de ellas con fundamentos en las aportaciones de ámbitos como la neurociencia, la sociología, la economía, la ecología, la teoría de sistemas y el pensamiento complejo.

Todo ello nos lleva a asistir en la actualidad a diferentes formas de afrontar la preparación futbolística (término general que trata de englobar todas las vertientes del entrenamiento interrelacionadas), con grandes resultados en algunos casos y no tanto en otros, aunque la complejidad del rendimiento del futbolista y del equipo hace que todavía no se pueda afirmar la relación causa-efecto entre determinados enfoques de preparación y el éxito deportivo.

Este mismo proceso de análisis de enfoques anteriores ha hecho que se revise el mismo término que definía hasta ahora la figura del PF, pues su formación en otras áreas relacionadas está llevando a realizar labores más allá del trabajo de la estructura condicional de los futbolistas. Hoy en día pueden llevar a cabo labores de observador (scouting), de analista del juego, de experto en nuevas tecnologías y muchas otras.

Por ello la denominación tradicional de PF, en este momento, ya no responde ni a la realidad de sus cometidos ni al enfoque global que requiere la preparación futbolística.

En cualquier caso, a día de hoy la figura del responsable del área condicional está presente en la práctica totalidad de clubes de fútbol de cualquier nivel, y tanto en categorías profesionales como del fútbol formativo, e incluso en el aficionado.

Desde mi memoria y asumiendo algunas imprecisiones inevitables creo que se trata de un colectivo que desde un origen incierto ha sabido consolidar una profesión a partir del trabajo, la formación y el reciclaje permanente; este es el PF actual cuyo futuro es más abierto y prometedor que nunca.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *